Alegrías flamencas
A veces, a veces, a veces...
Solo a veces...
pues siempre no puede ser
que cantemos con el alma
y bailemos... con los pies.
A veces, con todo el cuerpo
como tiritando de frío,
pues el flamenco es lo que tiene
en este gran país mío.
Hoy para poder bailar
me he puesto un rojo vestío,
con unos lunares blancos
como los ojos del río.
Es un vestío con vuelo
que casi tapa los pies,
por eso lo recogemos
con la gracia de un marqués.
Y al dar la vuelta parece
que un puñao de mariposas,
sobrevuelan por el vestío,
pues mariposa es la copla
de bonita y por sentío.
Al ritmo de castañuelas,
palpita el corazón mío,
y todo el zapateado
proveniente de mi instinto.
Los sonidos de guitarras
hacen aflorar quejíos,
provenientes de mi alma
como sil alguien hubiera herío.
Ay, ay, ay, ay, ay, ay...
Ay, ay, ay, ay, ay, ay...
Quizá sea por un amor
que no fue correspondío,
pero también por que el llanto
que de la alegría sentimos.
Alegres están en mi tierra
sus centenarios olivos,
cuando llenos de aceitunas
convierte en oro su líquido.
El flamenco es la dulzura
que une a los grandes amigos,
por eso, los tablaos se saturan
con nuestros efusivos quejíos.
¡Qué arte más grande tenemos,
por llorar con alegría!
¡Y que contentos se van
quien visita Andalucía!
Aaaaaah ....Aaaaaah... Aaaaaah...
Aaaaaah...Aaaaaah... Aaaaaah...
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