viernes, 31 de octubre de 2025

El día que sea solo un recuerdo

 





El día que sólo sea un recuerdo




En la calle hay edificios

cual colmenas con ventanas,

gentes de muchos oficios,

gentes que no entienden nada.

Mas todos viven alegres

con sus rutinas diarias,

viviendo con su presente,

e ignorando su mañana.

El hombre es un edificio

con columnas que lo aguantan,

pese a que tiene perjuicios

si intentan a ellas rasgarlas.

La mujer en cambio piensa

que con ser bella le basta,

para contentar al hombre

que vivió su rica infancia.

Ninguno se ha preguntado

si estas reglas no son farsas

que solo un desequilibrado

es capaz de soportarlas.

Hoy se hacinan las rejas

en  inocente cayado,

que un pobre viejo sujeta

con su temblorosa mano.

Tiemblo al verme en el espejo,

preguntándome hasta cuando,

la lágrima temblorosa

permanecerá en el párpado.

El día que se caiga al suelo,

tras los esfuerzos de años

será porque alguien desde el cielo

dirá que hasta aquí he llegado.

Entonces los edificios

se quedarán solitarios,

porque ya no vive Diego,

ni Vicente, ni Fernando,

porque todos ellos están

en necrópolis de Heraldos.

Construimos un gallinero

y encerramos a un solo gallos,

con sus clarines guerreros

diciendo aquí ordeno y mando.

Ahora ya no manda nadie,

todo el mundo está callado,

pues nos volvemos cobardes

siendo el valor, epitafios.

En mí,  triunfan los versos,

en mí, reinan los gusanos.

Ya solo seré un recuerdo

por el viento propagado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario