El libro azul de los recuerdos
Volteando las doradas páginas
del libro azul de los recuerdos,
me estanco en los ratos agradables
que a ti y a mí, nos regaló el cielo.
Qué maravilloso es poder recordar,
nuestros maravillosos deseos
y que el uno junto al otro, se cumplieron,
ofreciendo todo un recital de besos.
Qué persona terrenal podría olvidar
aquellos mágicos y sublimes momentos,
en el que nuestros labios se mezclaban
y se fundían nuestros cuerpos.
Ahora pienso en esos momentos
que me eleva y pone muy contento,
porque nadie podría igualar
un amor como aquel nuestro.
Pero un día, dijiste que volvías a tu país,
un país que de España, cae muy lejos,
porque al parecer hubo una desgracia
en alguno de tus parentescos.
Por desgracia fueron tus padres
los que ese día Dios, llevó a su cielo,
los placeres terrenales, se entrelaza con lo ajenjo.
Todo lo tenemos que sobrellevar,
igual los ratos amargos como los ratos buenos.
El problema es que yo quedé aquí,
y tu regreso deseo con gran anhelo,
porque es muy fácil comprender
que, solitario, te hecho mucho de menos.
Por eso al viento le pido
cada día al despertar,
que a ti lleguen mis suspiros
y que te hagan a mí regresar.
Pues aquellos gozos y deleites
que con agrado regalabas a mí,
no quiero se conviertan en serpientes
y ellos, me hagan de pena morir.
¡Por favor yo te lo pido,
por favor ven junto a mí,
pues en tu ausencia no vivo,
pues sin ti, deseo morir.
Quiero que todas nuestras pasiones
vuelvan de nuevo a resurgir,
juntando nuestros corazones,
sintiendo el mismo latir.
Mmmmmmhhh... Mmmmmmhhhh...
Mmmmmmhhhh... Mmmmmmhhhh....
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