martes, 21 de octubre de 2025

Bailando con una muñeca hinchable

 





Bailando

 con una muñeca hinchable




El día que vaya a tu país

Tararí, tararí, tararí, tararí, tararí...

Quiero encontrar a una chica

igual que las muñecas

que cantan, bailan y su aspecto

 es de estar más feliz que una perdiz.

Me refiero a esa  lindas muñecas 

que están diseñadas con inteligencia artificial

a través de un potente ordenador

aeaeae, aeaeao, aeaeae, aeaeao...

Con el cabello con toda gama de colores,

 más colores  que las propias  flores.

Seguro que estas animadas muñecas

fabricadas con ordenadores,

para  ofrecerme todos sus primores.

Que cuando se ponen a cantar

dan envidia hasta los ruiseñores.

Y aunque sean preciosas chicas virtuales

para mí las quiero como si fueran naturales.

Pero ya que estoy en tu país

y estoy dispuesto  a comprar,

no solo me llevare una,

sino que me llevare una y una docena más.

No sé si esto de fabricar muñecas

debería de estar permitido,

pero  por lo menos el hecho de confundir

 de verdad que lo han conseguido.

Qué bonitas son las muñecas hinchables,

pues ninguna tiene cables

que den electricidad,

deben ser impermeables,

pues ya que son deseables

no quiero electrocutar.

Yo quiero una muñeca hinchable 

para  poder con ella bailar,

pues por más vueltas que le dé,

seguro que no se ha de marear.

Qué bonitas son las muñecas hinchables,

esas que nunca se cansan de bailar,

de sonreír y mandar besos soplados.

Ni ya me puedo acordar 

de cuantos a mí, me han enviado.

Los borregos siempre siguen

 a las ovejas con esquilas,

y los viejos verdes seguimos

a las muñecas que fascinan.

Pues tienen mucha sensualidad,

por eso, cuando llegue a tu país,

doce más una he de comprar.

Ya dicen estar fabricando

especialmente para mí,

muñecas de ojos rasgados

de las que siempre dicen...

 siiiiiiiiiiiii...

siiiiiiiiiiii...

Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii... 

y de soplar besos

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