Bailando
con una muñeca hinchable
El día que vaya a tu país
Tararí, tararí, tararí, tararí, tararí...
Quiero encontrar a una chica
igual que las muñecas
que cantan, bailan y su aspecto
es de estar más feliz que una perdiz.
Me refiero a esa lindas muñecas
que están diseñadas con inteligencia artificial
a través de un potente ordenador
aeaeae, aeaeao, aeaeae, aeaeao...
Con el cabello con toda gama de colores,
más colores que las propias flores.
Seguro que estas animadas muñecas
fabricadas con ordenadores,
para ofrecerme todos sus primores.
Que cuando se ponen a cantar
dan envidia hasta los ruiseñores.
Y aunque sean preciosas chicas virtuales
para mí las quiero como si fueran naturales.
Pero ya que estoy en tu país
y estoy dispuesto a comprar,
no solo me llevare una,
sino que me llevare una y una docena más.
No sé si esto de fabricar muñecas
debería de estar permitido,
pero por lo menos el hecho de confundir
de verdad que lo han conseguido.
Qué bonitas son las muñecas hinchables,
pues ninguna tiene cables
que den electricidad,
deben ser impermeables,
pues ya que son deseables
no quiero electrocutar.
Yo quiero una muñeca hinchable
para poder con ella bailar,
pues por más vueltas que le dé,
seguro que no se ha de marear.
Qué bonitas son las muñecas hinchables,
esas que nunca se cansan de bailar,
de sonreír y mandar besos soplados.
Ni ya me puedo acordar
de cuantos a mí, me han enviado.
Los borregos siempre siguen
a las ovejas con esquilas,
y los viejos verdes seguimos
a las muñecas que fascinan.
Pues tienen mucha sensualidad,
por eso, cuando llegue a tu país,
doce más una he de comprar.
Ya dicen estar fabricando
especialmente para mí,
muñecas de ojos rasgados
de las que siempre dicen...
siiiiiiiiiiiii...
siiiiiiiiiiii...
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...
y de soplar besos
No hay comentarios:
Publicar un comentario