Perros rabiosos
Se ven destellos en la noche,
pues aquellos que no acostumbran a mirar al cielo
les quiero decir que el cielo es maravilloso.
¡Oooooooh...! Qué bueno es es el cielo para nosotros.
Aún portándonos mal, el mundo no cesa de girar,
y con ello, la vida a todos nos da.
Perros....Perros... Perros... Perros...
Perros rabiosos andan sueltos,
porque nunca miraron para el cielo,
sino a las cavernas oscuras
que adentrarnos nos da miedo.
En las cavernas del mundo
rugen los truenos de los volcanes inhóspitos
que continuamente están escupiendo fuego.
Por la tierra, van saltando perros rabiosos
cuyas fauces destruyen rascacielos,
hospitales infantiles,
estaciones de tren, puertos y aeropuertos,
escuelas, comedores, cementerios...
Y todo, porque les dimos unos votos demás,
y ellos se lo creyeron y pensaron que,
nada de lo que hicieran estaría mal.
¡Qué pena no poder hacerlos desaparecer!
entre todos les dimos de beber
y ellos, ahora, se beben a la Humanidad.
No, no, no, no, deis más confianzas
a los perros rabiosos ,
pues no tienen mesura
y todo les parece poco.
Ya están, ya están, ya están, ya están...
asomando sus cabezas,
preparándose para ver cual
es el país primero que tienen que destrozar.
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