Blancos fulgores
Sabía, sabía, sabía, sabía, sabía...
que aquí, que aquí que aquí,
te acecharían... te acecharían...
Poe so, por eso, por eso, por eso...
estoy aquí para llevarme
los quilates que emergen de tu cuerpo.
No hace falta que te esfuerces,
los quilates del oro de tu cuerpo
los repartes con cada una de tus sonrisas.
sonrisas que te nacen del alma
y que como muelles a tu boca saltan.
Tus quilates caen cual cascadas
con tu alegría y el gozo,
como esa agua que limpia mana
de las entrañas del pozo.
En ese pozo se fueron a caer
mi corazón junto al tuyo,
y allí demostramos nuestro querer
y nos prometimos juntos un futuro.
Los latidos del amanecer
danzan soltando quilates,
Qué maravillosa es esta mujer
que su oro me da gratis,
no la puedo comprender
ella es de todos y a la vez de nadie.
A todos les da su amor
como Mayo, da sus flores,
y la más linda llevo yo,
pues ella, sin pretenderlo me dio
todos sus blancos fulgores.
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