Epítetos de amor
He visto unos cuantos ángeles
paseándose por mi vida,
pero puedo jurar...
Puedo jurar que,
este ángel blanco sobresale en belleza.
Es superior a lo visto con anterioridad.
Qué orgulloso debe estar
con sus grades alas blancas
preparadas para volar al bosque celestial;
Pero has bajado hasta la tierra
para poderlas lucir,
y ser la admiración de todos los hombres
que amor buscamos aquí.
Yo no solo soy uno de ellos, yo soy el primero,
pues en un apacible sueño se me apareció ella.
Me dije: ese, ese, ese, ángel bello,
para toda mi vida lo quiero.
Pues es tan sumamente hermoso
que me excita y sulibellan,
Porque no hay una mujer
más perfecta y modelada
por el Dios de las estrellas.
¡Qué preciosa, qué maravilla!
Su cuerpo me sabe a pura miel
¡Qué esplendorosa, qué magnífica!
Todo lo perfecto, perfumado lo tiene él.
Ella, es lo superior.
Y no hay miel ni flor,
que la superen en dulzor.
Ella es mi fábrica
de preciosas sensaciones,
y con sus besos pone rubrica
a todas mis emociones.
Por eso yo le abanico,
por eso yo la deseo,
por eso le comunico
que es el sueño de Perseo.
Quiero hacer un largo viaje
y quiero que conmigo vengas,
contigo, iré ligero de equipaje
para ser el mensajero del viento
que sopla por las estrellas.
Quiero llevar de equipaje
una maleta repleta con dulces besos,
para poder yo a ti dártelos
como prueba de mi afecto.
Así podremos escapar de los muros
y de las hirientes rejas,
teniendo juntos un próspero futuro
libres de infundios y quejas.
Me enamoré de los astros
y de los ángeles bellos,
y en mi casa tengo un cuarto
donde yace el mejor de ellos.
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