Dicen que estoy en el cielo
Me miras como una hormiga
que mira al cielo,
y en realidad es que yo...
cada vez estoy más cerca de él,
el infierno... ya lo dejé,
y comencé a trepar paredes de cristal
llegando hasta donde nadie puede llegar.
Toqué la cruz de la cima,
la sensación de efervescencia
inundó mi corazón,
pues yo, no estaba acostumbrada
a permanecer tan alta.
El problema es que ahora,
todos los hombres piensan
que soy inalcanzable.
Por eso, a pesar de saber a quien amaba
estoy más sola que la sombra de un ciprés.
Quiero bajar de este pedestal
lo veo, pero no encuentro la manera,
ello me hace sentir fatal,
porque yo quiero ser como las demás.
No pienses que soy una diosa maravillosa,
porque más maravillosa eres tú
y encima no tienes que cargar
con una pesada cruz.
Mis ojos se cansan de mirar para abajo,
todo me da vueltas
y tal vez, tal vez, tal vez,
caiga al suelo rodando.
Todos dicen que soy grande,
grande, grande, grande...
pero si te acercas a mí,
verás mis lágrimas,
porque no me siento bien
por muy alta que ahora esté;
ya que vosotros
no me podéis alcanzar.
La verdad es que esta situación
no es nada agradable,
y no se la deseo a nadie.
Seguro es que todos aquellos
que piensan que estar en la cima
es maravilloso,
tan alta que no puedes alcanzar tú,
tal vez, tal vez, tal vez...
algunas cosas cambien
y entonces alguien me pueda tocar,
pues yo, lo deseo, lo deseo, lo deseo...
que una cálida mano... me pueda acariciar.
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