El dragón que escupe fuego
Los tambores suenan frenéticos
en el descampado del poblado.
Todos los guerreros...
Todos los guerreros...
Todos los guerreros...
Sujetan sus lanzas y aúpan al cielo.
No quieren pensar en monstruos
No, no, no, no...
En los monstruos que van a combatir.
Monstruos alados que surgen del mar
que escupen llamas de fuego por sus fauces;
pero ellos están allí,
con sus lanzas afiladas
par impedir que arrase su poblado
y se lleven a los niños como festín.
Los tambores suenan con gran brío
enalteciendo sus corazones,
preparándose para la batalla.
Proclaman salvas guerreras,
Aiaea, aiaea, aiaea, aiaia...
contra aquel avispón gigante
que surge de las profundidades
esperando llevarse a los niños
como suculento festín.
Aquí estoy yo, aquí estoy yo...
Preparado para luchar,
preparado para morir.
Si no vuelvo de la batalla,
Con gusto entregaré al cielo mi corazón,
No importa la vida de un guerrero
si el resto encuentra su salvación.
Eaea, eaea, eaea, eaeaooo.
Nuestras lanzas están afiladas
para que puedan penetrar en su pecho,
y de ese modo, extinguir su horrible fuego.
Ya estamos todos preparados
Luchar hasta vencer o morir,
ese es el lema de un guerrero
que nació para tal fin.
Aeaea, ea, ea, aeaeaeaia...
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