Alma escocesa
Mumumuuuuuuu...
Con mis dos caballos negros,
tirando de un carromato,
voy con dirección del pueblo
que está en el valle cercano.
Para comprar provisiones
y así estar bien equipados ,
antes de que llegue el frío
y la nieve cubra el prado.
Pues entonces los caminos
son trampas para los carros,
Ya que se hunden en la nieve
y hay problemas para sacarlos.
Eso es algo que ya tenemos
aprendido y bien estudiado,
tras sufrirlo en nuestras carnes
los que habitamos los páramos.
De camino me entretengo
Con lo que pasa a mi lado:
Un zorro de cola blanca
nos mira como asustado,
viendo nuestra alegre marcha
con el tran, tran, de los caballos.
La liebre levanta sus orejas
y corre con grandes saltos ,
más nunca va en línea recta,
Ya que lo hace zigzagueando.
En el cielo se dibuja una uve,
formada por muchos gansos,
que van volando hacia el sur ,
buscando climas más cálidos.
Y es que el invierno en Escocia,
son muy crudos y muy largos,
pues nos azotan las tempestades
provenientes del Atlántico.
Por eso los escoceses
tenemos cuerpos curtidos,
para afrontar los reveses
que con frecuencia sufrimos.
Por eso, usamos las gaitas
como principal instrumento,
pues guardan en sus entrañas
nuestro poderoso aliento.
Mumumuuuuuuuu...
Con sonido de las gaitas
se ensancha nuestro corazón,
pues grandes son los de Escocia,
para expresar su canción.
Pues nuestras gaitas parecen
jaulas con alegres pajarillos,
revoloteando a nuestro alrededor
tras abrirles los pestillos.
Qué alegres van los caballos,
y qué alegre...,que voy yo,
tras las primeras estrofas
que contiene esta canción.
Qué felices van mis caballos
porque vamos para comprar,
algunos bienes de equipo
y nada nos pueda faltar,
el día que lleguen las nieves
y con ellas, nuestra cruda realidad.
Que el que no guarda no tiene,
quien no tiene, mucha hambre hade pasar,
pues los inviernos son muy largos
en nuestra Escocia natal.
Mumumumu mu mumumumu...
Mumumumu mu mumumumu...
Mumumumu mu mumumumumu...
Mumumumuuuuuuu...
El paisaje, es completamente otoñal,
las hojas de las hayas y los robles,
se ponen amarillas y se empiezan a caer,
tamizando el suelo de colores
con sus habituales colores pastel.
Destacan los colores rojizos
de servales y cerezos silvestres,
y los colores plomizos
que algunas nubes ya tienen.
Ya de regreso al poblado
con nuestra preciada carga,
como contestos estamos
haremos tocar nuestras gaitas.
Gaitas que se escucharán
incluso a más de una yarda,
pues son gaitas escocesas
con los sonidos del alma.
Mumumumumu mu mumumumumu ...
Mumumumumu mu mumumumumu ...
Mumumumumu... mu mumumumumu...
Mumumumuuuuuu...
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