jueves, 23 de octubre de 2025

Mañana llega la Navidad

 






Mañana llega la Navidad



Mirando al cielo observo

que el cielo se cubre con gruesas nubes,

 nubes plomizas... nubes plomizas...

nubes plomizas...

Y es que estamos entrando

en la época navideña,

y por tanto, es normal

que el cielo se  pinte de gris,

pues gris y frío es el invierno,

al menos los inviernos de por aquí.

Pero no importa, no importa, no importa...

Abrigarnos un poco más, esa es la cuestión

con abrigos y bufandas,

y gorros de lana con pompón.

¡Oooooooh...! ¡Ooooooh...!

¡Qué ilusión, qué ilusión!

es ver caer  los primeros copos

blancos y esponjosos 

de esta maravillosa estación.

El valle entero guarda silencio,

quizá con expectación,

ante los primeros copos

que de armiño es su color.

La majestuosidad del cielo,

nos envía uno de sus regalos,

inicio de las futuras correntías

cuando la estación blanca

se haya pasado cual estampida,

y el blanco se torne en verde

pues verde, es el color de la vida.

Pero ahora...Pero ahora...

estamos sólo al principio

de toda una noche larga;

Y toda noche larga  siempre trae

un sonoro y alegre despertar.

¡Qué bonito es ver nevar

en vísperas de la Navidad!

Para mí, y  a los demás niños,

pues cuando llega la nieve

con ella nos encanta jugar,

 tirándonos pelotas de unos a otros 

sin hacernos ningún mal.

Y luego, construimos muñecos

que parecen de verdad,

si no fuera por los botones de ojos

y la zanahoria que colocamos de nariz,

aunque  son unos muñecos 

que nunca se cansan de reír.

Mirando al cielo veo 

a las estrellas palpitando

y yo les digo, les digo,

les digo como rezando:

Estrellitas plateadas,

flores de almendro,

que ilumináis las noches 

del firmamento.

Siempre brillantes y bellas

os veo allá a lo lejos,

me quedo fijo mirándoos 

y creo veros viniendo.

Si llegaseis algún día 

a posar en mi ventana,

os haría un lazo de seda

con campanitas de plata.

Y si el día que llegaseis

fuese el día de la Navidad,

en mi abeto colgaría

 al lado de mi portal.

Qué día más hermoso

 es el día de la Navidad,

porque se junta toda la familia

en una mesa a cenar.

Y luego después de comer

nos ponemos a cantar

divertidas y alegres canciones,

que hacen avivar las almas

y todos los corazones.

No  día que más se festeje

que el día de la Navidad,

pues de todos días del año,

para mí es el principal.

Campanillas... Campanillas...

panderetas... a tocar,

 a la vez que las zambombas

y la mesa cual timbal.


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