Mañana llega la Navidad
Mirando al cielo observo
que el cielo se cubre con gruesas nubes,
nubes plomizas... nubes plomizas...
nubes plomizas...
Y es que estamos entrando
en la época navideña,
y por tanto, es normal
que el cielo se pinte de gris,
pues gris y frío es el invierno,
al menos los inviernos de por aquí.
Pero no importa, no importa, no importa...
Abrigarnos un poco más, esa es la cuestión
con abrigos y bufandas,
y gorros de lana con pompón.
¡Oooooooh...! ¡Ooooooh...!
¡Qué ilusión, qué ilusión!
es ver caer los primeros copos
blancos y esponjosos
de esta maravillosa estación.
El valle entero guarda silencio,
quizá con expectación,
ante los primeros copos
que de armiño es su color.
La majestuosidad del cielo,
nos envía uno de sus regalos,
inicio de las futuras correntías
cuando la estación blanca
se haya pasado cual estampida,
y el blanco se torne en verde
pues verde, es el color de la vida.
Pero ahora...Pero ahora...
estamos sólo al principio
de toda una noche larga;
Y toda noche larga siempre trae
un sonoro y alegre despertar.
¡Qué bonito es ver nevar
en vísperas de la Navidad!
Para mí, y a los demás niños,
pues cuando llega la nieve
con ella nos encanta jugar,
tirándonos pelotas de unos a otros
sin hacernos ningún mal.
Y luego, construimos muñecos
que parecen de verdad,
si no fuera por los botones de ojos
y la zanahoria que colocamos de nariz,
aunque son unos muñecos
que nunca se cansan de reír.
Mirando al cielo veo
a las estrellas palpitando
y yo les digo, les digo,
les digo como rezando:
Estrellitas plateadas,
flores de almendro,
que ilumináis las noches
del firmamento.
Siempre brillantes y bellas
os veo allá a lo lejos,
me quedo fijo mirándoos
y creo veros viniendo.
Si llegaseis algún día
a posar en mi ventana,
os haría un lazo de seda
con campanitas de plata.
Y si el día que llegaseis
fuese el día de la Navidad,
en mi abeto colgaría
al lado de mi portal.
Qué día más hermoso
es el día de la Navidad,
porque se junta toda la familia
en una mesa a cenar.
Y luego después de comer
nos ponemos a cantar
divertidas y alegres canciones,
que hacen avivar las almas
y todos los corazones.
No día que más se festeje
que el día de la Navidad,
pues de todos días del año,
para mí es el principal.
Campanillas... Campanillas...
panderetas... a tocar,
a la vez que las zambombas
y la mesa cual timbal.
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