El día que nos pisotearon el culo
Silbando voy por la calle
porque me apetece silbar,
silbando voy por la calle
porque me apetece silbar.
Un amigo pregunta a dónde voy
y silbando le señalo, voy para allá,
a tomarme una cerveza
allí en la barra del bar.
Mas silbando, me has hecho recordar
el día que en el rodeo
aquel toro nos pisoteo el trasero.
Tan clara dejó su marca ,
que estuvimos tres días
sin podernos sentar.
¡Ay, qué dolor en el trasero!
Nada más que recordarlo aún me duele.
Pero éramos tres amigos jóvenes
que queríamos presumir,
de ser lo que todavía no éramos,
¡Y buena paliza nos dieron en el trasero!
Ya te acompaño con la armónica
para tocar nuestra vieja canción:
Éramos tres jóvenes que,
para presumir de hombres, en el rodeo,
nos montamos sobre aquel toro
mitad blanco y mitad negro,
Dándonos una paliza
de la que todavía me acuerdo.
Tres, tres días creo que fueron,
los que no pudimos encontrar
un cómodo asiento,
pues el toro nos dejó el culo
como si fuera un pandero.
Luego todos se reían
cuando delante había chicas,
a esa que quisimos impresionar
demostrándoles nuestra hombría.
Veo que estáis muy contentos
dijo agregándose un tercero,
quien con su guitarra a cuestas
decidió formar un terceto.
Una... do... tres... Ya....
Vaya paliza nos dio el toro
en aquel nuestro primer rodeo,
que a los tres nos puso el culo
como si fuera un pandero.
¡Ay qué tres tontos más chicos!
por acudir al rodeo,
para que aquel toro pinto
nos pateara el trasero.
A mí todavía me duele
cada vez que me lo tiento.
Pues tú, di que tienes suerte
porque yo... todavía ni me lo siento.
¡Vaya paliza nos dio
aquel toro blanco y negro,
para luego ser el hazmerreir
de todo el rodeo entero.
¿A ver muchachos qué os sirvo?
-Una jarra de cerveza.
-A mí póngame lo mismo.
-Y a mí, por ser quien más ha cantado
una jarra de cerveza... de dos litros.
Aquí todo va a lo grande,
más grande que Nueva York,
donde el pigmeo es gigante
y mi gato... es un león.
No hay comentarios:
Publicar un comentario