Una noche en el bosque de Serboll
En el bosque de Serboll,
la luna brilla, y con su fulgor,
nos ponemos a bailar:
Hadas, duendecillos, gnomos, elfos,
náyades, dríadas,
y todo ser que le palpite un corazón.
El azulado cielo quedó atrás,
y agradecidos, todos ahora debemos
bailar de felicidad y después...
descansar... dormir... soñar...
soñar con todo aquello
que aporta felicidad.
No, no, no, no, no...
Nunca debemos pensar
ni en tristeza, ni en soledad, ni en dolor;
Eso algo que no tenemos permitido
en el bosque de Serboll.
Suenan las alarmas
si tenemos pesadillas,
y las encargadas de hacerlo
son las coquetas ardillas.
Y tenemos prohibidas algunas bromas,
como que el zorro con su cola,
nos roce suavemente la nariz,
ese agradable picor
te hace luego estornudar:
Achíiiiisss...Achíiiisss...Achíiiisss...
Un pelillo se ha colado en mi nariz.
Luego, el zorro de cola blanca
se enrosca junto al árbol hueco,
pues allí tiene su cama
y su confortable aposento.
Ya todos nos preparamos
para dormir y descansar ,
pues cuando nos acaricie el sol
hay que ponerse a trabajar
en el bosque de Serboll.
Buenas noches amiguitos,
todos sois unos benditos,
nos bendicen las luciérnagas,
y los bellos angelitos.
¡Zzzzzzggggzzzz...!
¡Zzzzzzggggzzzz...!
¡Zzzzzggggzzzz...!
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