sábado, 18 de octubre de 2025

La zarpa negra del desierto

 




La zarpa negra del desierto





Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh...

Tú , yo , y todos nos preguntamos

dónde, dónde, dónde, dónde están

las diez mil almas  que habían

en esta maravillosa ciudad, 

Poco a poco, fueron desapareciendo

transformadas en hojas  amarillas

que en el otoño cruel  arrastra el viento.

Las hojas, unas se transformaron en yacija,

 o en humus de huertos yertos

otras se fueron volando 

allá a donde quiso el viento,

aunque  muchas, lo más probable

es que las tragase  el desierto.

El desierto es poderoso,

además de ser sediento,

pues las arenas convierte

en puñales que a los ojos deja ciegos.

Ninguno daba importancia

a aquella resta en silencio,

hasta que un día su vecino

fue el que le dijo hasta luego.

Hasta entonces no comprendió

que aquel lugar ya no se veía ajetreo,

que ya no se oye la música 

que producía el yunque del herrero,

pues  la última herradura

se la puso a un mulo viejo.

Ya no  hay  miradas indiscretas

 ni corrillos con cuchicheos,

La vida pasa en silencio

 tanto, que incluso no vemos,

que  los amigos se van 

a visitar cementerios,

 y se van con una lágrima;

pero con diez vuelven luego.

Lo que antes era una ciudad,

ahora no llega ni a pueblo,

 pues tan solo se ven vagar

por las calles a los perros,

unos perros que no ladran

pues ya quedaron sin dueños.

A paso de lobo avanza

el poderoso desierto,

es un desierto sin alma,

pues alma...no tiene un muerto.

El desierto es cruel e inhóspito,

su sombra ya llega al pueblo,

y cuando baje su zarpa

aplastará al pueblo  entero.

Para al final, hacerlo polvo,

pues polvo somos

y polvo... es lo que tú y yo,  seremos.

Mmmmmmmh...  Mmmmmmh....

Mmmmmmmh... Mmmmmmmh...  



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