Santa de mi devoción
No quiero buenas palabras
María, quiero estar contigo,
pues después de una semana
¡ya vale como castigo!
Una semana sin verte
es para mí todo un siglo,
proyectándose tu imagen
cual proyector del cariño.
Algún rival me dirá
que yo peco de engreído,
que he visto muchas películas,
que María, de mí se ha ido.
Lo que pasa es que a María,
le llueven los pretendientes,
por su bendita simpatía
y sus frases elocuentes.
María, es como la bella flor
que atrae a las mariposas,
los hombres quieren su amor.
para una noche gloriosa.
Yo sin embargo la quiero
a todas horas del día,
y desangrarme prefiero,
a rayar la cobardía.
A María yo la llevo
incluso dentro del alma,
no es de extrañar que mis ojos
por ella derramen lágrimas.
Y no es decir por decir
que lucharé hasta el final,
que aunque me toque sufrir
mi victoria llegará.
Al pasar por la floristería
dos flores yo le compré,
la primera era una rosa
y la segunda un clavel.
Y con aquel par de flores
ante ella me presentaré,
para que elija la que más guste
y en su cabello pondré.
Entonces diré a María,
Santa de mi devoción,
que desbordo de alegría
si me concede su amor.
En caso de decir quiero,
será tal mi algarabía,
que habrá de llenarse el cielo
con jubilosa armonía .
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