miércoles, 22 de octubre de 2025

Dispuestos a imaginar

 




Dispuestos a imaginar



Estando allí en la taberna,

ayer noche me dijeron,

que te habían visto con un hombre

bajando por el sendero.

el sendero que da al arroyo

poblado por olmos viejos.

Creo que merezco que  indiques

de lo que con el hombre hacías,

entre ambos hay confianza,

o al menos esos creía,

Ya que tú y yo somos  amigos,

desde que éramos pequeños.

Aunque puedes hacer lo que quieras

ya que de ti nadie es dueño;

pero te habría orientado

y darte mi parecer,

si con quien ibas de la mano

era un hombre de buen ver.

Hasta incluso investigaría

si a ti te interesa o no,

todo ello considerado

como gratuito favor.

Si algún día alguien me gusta

a ti te lo diría primero,

para hacer lo que siempre hicimos:

no tener ningún secreto.

Porque dispuestos a imaginar

 bien todo sería correcto,

si ese hombre de ti desea

solamente ser el primero,

para luego, ser segundo plato,

y eso, creo que está muy feo.

Pues con el hombre que vallas

sea hombre que de verdad te quiera,

y no solo para un rato,

pues para eso vale cualquiera.

Déjame entonces decirte:

que esto tú lo consideres,

que no por mucho reírte,

es lo que mejor prefieres.

Si eres amor para un día

o si es amor para siempre.

No sea cosa que tu alegría

 el vivo llanto despierte.

Y entonces todos lamentos

para  ti nada valdrán,

pues hay quien cree hacer inventos

que están inventados ya.

La verdad siempre por delante,

luego, no habrá marcha atrás,

porque de siempre se ha dicho

que del pasado, nada se puede cambiar.

Problemas siempre se tienen,

los goces, una rosa en un rosal,

pues los goces son efímeros,

las penas, una horrible eternidad.

Esto te lo dice un amigo

que desea tu felicidad,

y el tiempo será testigo

de que digo la verdad.

El otro día me dijeron

que se iban a casar,

una chica de dieciocho,

y un hombre de ochenta  o más.

dado que estas cosas pasan

con suma facilidad,

que se casan por dinero

para de ese modo triunfar.

Yo para ti eso no quiero,

pues luego, las lenguas vuelan

cual máquina de tricotar

que igual  te cose un vestido

como cose un delantal.

Trico, trico, trico, trico...

Trico, trico, trico, tra... 

Trico, trico, trico, trico...

Trico trico trico tra...

Y así, de lengua en lengua,

más de alguno exagerará,

y dirá que una princesa

con un mendigo fue a casar.

¡Qué desgraciada la pobre!

Todos se lamentarán,

al obtener solo cobre

creyendo ser oro al brillar.

Trico, trico, trico, trico...

Trico, trico, trico, tra...

Trico trico, trico, trico...

Trico, trico, trico, trico, tra...

¡Qué viva que está esta maquina!¡

¡Es máquina de tricotar!



No hay comentarios:

Publicar un comentario