Con el puñal en los dientes
Llegan hombres arrastrándose
con un puñal en los dientes,
para matar a otros hombres
porque son unos valientes.
De barro vienen manchados
y con la cara tiznada,
marca de los legionarios
imitando al de una garra.
Barro y lodo maloliente,
con todo ello han de cargar,
porque son unos valientes
matando incluso a puñal.
Son hombres muy curtidos
por el viento y por la sal,
en sufrimiento encurtidos,
mas lo que desean es paz.
Da igual donde se encuentren
En París, o en Nueva York,
porque los hombres valientes
no encuentran la distinción.
Sólo hay un ser en el cielo
que dice ser superior,
que manda en todos gobiernos
con las leyes que él dictó.
Pero hay quien esas leyes
tras su arco se las pasó,
pues tiene panza de bueyes
y estómagos un millón.
Y ese es quien devora todo,
hasta la más humilde flor,
le da igual que sea petróleo
diamantes oro o carbón.
Para ello pone su fuerza,
su fuerza de destrucción,
bien con barcos o misiles
o el más moderno avión.
De nada sirve la ONU,
el día que dice que no,
a todos se les enfrenta
sólo vale su opinión.
Ya sabéis a quien me refiero
su nombre no he dicho yo,
malas denuncias no quiero
por tanto, nombrarlo vos.
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