Soy un hombre, sin más
No hace falta tener nombre
para demostrar valor,
y así decir que eres hombre
que de medallas cubrió.
No hace falta ir a batallas
ni ofrecer provocación,
ni tampoco tirar la toalla
si delante está el campeón.
No hace falta presumir
de todo lo que se tiene,
pues alguno podrá decir
que lo mucho no sostiene.
No somos escarabajos
que hacen rodar su pelota,
de sujetar todo el peso
seguro que algo nos explota.
Y por tanto, en vez de gloria
obtendremos la derrota.
No se puede ir por el mundo,
presumiendo de las cosas,
diciendo que todo es fecundo
y todo es de color rosa.
Pues habrá a quien le moleste
y se sacudirá las mocas.
¡Qué sí, que el cielo es celeste
no hace falta lo demuestres!
Porque uno sin ser envidioso
molesta la ostentación,
que es de toda la cadena
siempre el primer eslabón.
Para que haya revueltas
e incluso revolución,
¿Por qué unos han de tener tanto
cuando a mí nada llegó?
El mundo es como un estadio
a donde se va a luchar,
mas hay gente desarmada
y otras, con metralletas van.
Así de esa manera,
¿Quién puede ir a luchar?
¡Más que hagan lo que quieran ,
si lo quieres, toma llévatela!
A mí no me importa ser pobre,
pues rico, hace tiempo lo fui ya,
Soy un hombre con un nombre,
el resto, todo es superficial.
Soy un hombre enamorado
me enamoré de tu luz,
no hace falta estar acomodado
para cargarme con una cruz.
Cristo se cargó con una
y mira como acabó,
al lado de dos canallas
y uno de ellos, ladrón.
Pueden existir diferencias
de hábitos y de condición,
mas no hay ninguna exigencia
que impida darte mi amor.
Al final, es lo que queda,
el reposo y el amor,
el reposo se hará bajo tierra,
y el amor... ¿Dónde quedará el amor?
Eso, ya no puedo decirlo yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario