viernes, 17 de octubre de 2025

Hijos del viento

 




  Hijos del viento



Según cuentan las leyendas

Dios formó la Tierra al séptimo día;

Pero antes, hizo el viento,

un viento con alegría.

El viento se embarazó de la luna,

y la luna, como broche, 

se enamoró del  bostezo 

prolongado de la noche.

La noche, del arroyo se enamoró,

y fruto de esa pasión mundana,

al viento le puso un alma,

 surgiendo así la raza gitana.

Somos los hijos del viento,

que a todas partes cabalgan,

pues no estamos mucho tiempo

 donde nuestras bestias pastan.

Pues al ser hijos del viento,

igual que llega... Se marcha...

La gente nos conoce poco,

nuestras costumbres extrañan, 

y creen que somos un foco

de perjuicios y mentiras; 

Pero todo son patrañas. 

A veces hasta se asombran

que toquemos la guitarra,

y que nuestro cante sea hondo,

porque honda es nuestra alma.

Alma de vida, alma gitana.

Desde entonces los gitanos

somos los hijos del viento,

pues mucho tiempo no estamos

en un lugar en concreto.

Pues nuestro espíritu errante

nos incita a conocer,

praderas con otros verdes

 en los que poner los pies.

Hoy alrededor del fuego

bailaremos  descalzos,

para mejor sentir la tierra

que todo el mundo pisamos.

Yo vivo en un carromato

que es arrastrado por mulos,

pero vamos a donde queremos

y donde más  nos apetece, 

asentamos nuestro culo.

Dicen que somos culo de mal asiento,

que se nos clavan los mimbres

con los que hacemos los cestos.

Esa es la única verdad

que los payos de nosotros  dicen, 

lo demás  es falsedad,

pues en verdadera maldad,

todavía somos aprendices

hasta que a los payos

nos  podamos igualar.

Ya se marchan los gitanos

a conocer mundos nuevos,

 el mundo está en nuestras manos

tan solo hay que recogerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario