domingo, 12 de octubre de 2025

Noche de cosacos

 










Noche de cosacos



Muchos  dirán que estoy loco

por ir caminando solo,

más solo nací y crecí,

lo mismo que el lobo solitario,

por  aventurarse a descubrir 

 horizontes nuevos,

para formar su  manada luego.

Las llanuras extensas

alimentan mi corazón,

y nadie oirá de un cosaco

decir una maldición.

Busco a una cosaca ardiente,

decidida y con pasión,

que me haga crecer los dientes

con sus fantasías de amor.

El sol brilla para todos,

 la luna, brilla para  los dos,

pues esta noche la luna

en el arroyo se reflejó.

Era una luna de sangre,

la que todo cosaco soñó,

para clavar sus puñales

impregnados de pasión.

Todos los cosacos que vinieron

llegaron al arroyo con ilusión,

y tras  los besos que se dieron

rubricaron   mutuo amor.

Es un lugar solitario,

lleno de penumbras yertas,

pero allí está el diccionario

carente en toda la estepa.

Es libro de muchas páginas;

pero siempre hay una abierta,

 y es página que todos leen

ya que  ningún rublo cuesta.

Una de las cosas que  dice,

es que disfrutes de la vida,

porque una vez que esta pasa 

nadie a de oír lo que pidas.

Qué feliz ahora me encuentro

al lado de esta cosaca,

que tiene rubios cabellos

y como el bronce es su cara.

Fruto del viento del Norte,

y de los Montes Urales,

viento que curte a sus gentes

como la sal de los mares.

Tú y yo, somos las dos piezas

que faltaban a la luna,

para  completar el rompecabezas

que nos diera la fortuna.


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