No te sorprendas
de que te eche de menos
Estoy pensando en llamarte
pues te hecho mucho de menos,
cada vez que yo recuerdo
tus abrazos y tus besos.
Sé que la distancia entre ambos es mucha,
más pido que des hacia mí unos pasos,
y ellos nos llevarán de nuevo al sendero
donde nuestros corazones se perdieron,
pero encontramos el amor
en un rato que se me hizo eterno,
pues la felicidad invadió
cada célula de mi cuerpo.
Hasta el castillo medieval
a los dos se hizo pequeño,
pues los dos queríamos volar
cantando como jilgueros.
Yo no oía mi corazón,
era un nimbo placentero,
y cuando todo acabo,
el mundo, se hizo más ancho y más nuevo.
Todo era música de violines,
de arpas, de violonchelos,
sonidos de campanillas,
provenientes todas del cielo.
Pues eso es lo que se siente
si el amor es verdadero.
Mi corazón nunca miente,
y aquel día, dije te quiero.
Esa es y será la firma
de la rémora del tiempo.
Un tiempo que en mi penetra
si a mi lado... No te tengo.
Yo quiero estar a tu lado,
lo que pasa, es que no te encuentro,
pues en tarde borrascosa,
tú te fuiste como el viento.
Por eso al viento le pido,
que me devuelva tu aliento,
pues es mi aire que respiro
y riega los sentimientos.
Sentimientos que son propios
y dan origen al cielo,
que disfrutamos los vivos
y descansan si están muertos.
Nunca me cansaré de decirte
que tu amor es cuanto quiero;
no te sorprendas por tanto
que te eche tanto de menos.
Pues sin ti, no tengo nada,
Sin ti, creo que muero.
Mmmmmhh...mmmmmmh...
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