Una decepcionada mujer
Aunque me veas cantando
no te equivoques amigo,
tengo problemas y entonces,
qué otra cosa puedo hacer
cuando tú no estás conmigo.
Necesito de tu ayuda,
y yo soy tu buena amiga,
cuando se presentan crudas
hay que comerlas como
cuando eran maduras.
Por tanto, no te equivoques,
no te equivoques conmigo,
pues yo ahora a ti te exijo
los favores convenidos.
Tú, ya sabes dónde vivo
ven y tráeme soluciones,
no me seas ahora esquivo
pagándome con traiciones.
Por tanto, no me provoques,
pues si logras enfadar,
seré cual auto de choque
a todo el que vea pasar.
Es mejor ayudar que enfadar
con quien se considera amiga,
no conviertas en un erial
por tocarte la barriga.
Necesito de tu ayuda
y de una manera urgente,
por tanto si no me escuchas
lo tendré muy, muy presente.
Todos dijeron ya vamos;
pero lo que es hasta ahora,
ninguno se ha presentado.
Coloco el puño americano
junto a las garras de acero
para marcar, para marcar...
para marcarle la cara
al que no quiso ayudar.
Mi desengaño es apoteósico.
Tengo un cabreo monumental,
por lo que mi puño americano
los traidores lo van a probar.
Yo me desviví por ellos,
y ahora ellos ¿Dónde están?
quizá estén en la farmacia
para vendajes comprar.
Si te he visto no me acuerdo
es un dicho popular,
pero que vienen a cuento
por lo que aquí va a pasar.
pues mis garras están listas
para en su rostro marcar.
¡Prepárate, prepárate, prepárate...!
lo que a ti te va a caer,
pues ya dictó su sentencia
una decepcionada mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario