El de espaldas bien curtidas
Si me ves con el ato a la espalda
es por que me voy,
a embriagarme de viento y escarcha,
a otros lugares más amables
que el que ahora mismo estoy.
Espero encontrarme a gente
que continuamente no señale,
pues cada señalamiento
en mi alma son puñales.
Así lo fue mi pasado,
despreciado y estigmatizado,
por ser hijo de borrachos,
que me dejaron de lado.
Prácticamente crecí solo
o muy mal acompañado,
por eso, esos recuerdos
quiero de mi mente borrarlos.
Mis progenitores eran débiles
once inviernos no aguantaron,
y la botella de vodka,
en sus manos congelaron.
El vodka tenían de manta
para calentar su cuerpo,
mi madre sería una santa
pero le pudo su infierno.
Crecí en un árbol sin amor
que enseguida quedó seco,
nunca un afecto brotó
solo quebrantos ajenjos.
Me voy con mi ato a la espalda
en busca de rayos nuevos,
Pues dicen que tras las montañas
incluso anidan los cuervos.
Que allí, hay comida abundante,
que hay generosos labriegos,
siempre dispuestos a ayudarte
en los comienzos primeros.
Me voy solo, caminando,
para poder dejar huellas,
en el suelo que estoy pisando
impregnado de inclemencias.
Si algún día quieres seguirme
fácil te será encontrarme,
un lecho para dormirme
y un techo para refugiarme.
Pregunta por el alto y rubio,
el de espaldas bien curtidas,
el que no cobra ni un rublo,
a quien mal le va la vida.
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