Al lado de este añoso roble
Debajo del viejo roble
donde de niño jugábamos,
hoy me dispongo a cantar
teniendo como escenario
y público a las estrellas,
junto a aullidos de coyotes
que alrededor merodean.
Cantando con mi guitarra
digo que vuelvas a mí,
aquí junto al viejo roble
donde te vimos partir.
igual que una negra sombra
sin despedirse de él,
y ni tampoco de mí.
Pero... mi corazón se sobresalta
al comprobar que una sombra
a paso ligero se acerca hasta mi.
¡Au,au,au,au,au,auuuu...!
Hasta el coyote se pone contento
y las estrellas, más pletóricas,
al ver que se acerca más y más
la belleza de una encantadora sombra.
Mi corazón se alegra al ver
que la sombra es de una mujer.
La sombra negra torna a azul,
porque esa maravillosa sombra
ya no es sombra, sino viva luz.
Ya han pasado veinte años,
Y junto a este añoso roble,
vuelve un amor legendario
y veinte años más noble.
Han pasado muchas cosas
a lo largo de estos años,
mas no hay espina en la rosa
que de amor ambos sellamos.
Al lado de este añoso roble
propongo hacer nuestro hogar,
el es de madera noble
y nuestro amor también será.
Si escuchaste mi canción
debes decirme que sí,
pues te pedía con devoción
que tú volvieras a mí.
Y junto a este añoso roble
edificar nuestro hogar.
¡Por favor..., por favor..., por favor...!
¡Dime que sí..., dime que sí..
dime que siiiiií...!
¡Auuuuuu...! ¡Auuuuuu...!
Dando por bueno el coyote,
pues para edificar un amor
no hace falta ninguna dote.
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