Un pequeño fallo
quedar con dos amantes a la vez
Clin, clan, aaaooohh, clin, clan, aaaoooh,
Me da igual el día que hoy sea,
pues ahora recuerdo que aquí alguien murioooo...
Y aquí su sangre dejooo...
Ahora, de esa sangre surgen sombras
que se elevan hasta las ventanas de la noche.
No puede ser que alguien siga vivo aquí.
Uuuuuuh, uuuuhh, clin clan, ooohh, clin, clan...
Los sonidos de estas llaves se elevan al cielo
Pues tal día como hoy años atrás
algo muy malo aquí pasó, en una lucha tribal.
Alguien sacó su navaja de la faja
y otro, sacó su puñales de las botas,
porque los dos luchaban por los favores
de una espectacular muchacha,
Y en las idas y venidas de la fragosa reyerta,
después de varias heridas,
pues se movían más que un pez,
las armas fueron certeras,
penetraron en sus tripas los aceros a la vez.
La que era favorecida por aquellos hombres
los veía desde la ventana de su habitación,
mas su sorpresa fue mayúscula
al ver que ninguno de sus amantes subió
pues quedaron en el suelo
y con las manos en cruz.
Ella entonces profirió un grito
mezcla de espanto y de horror,
porque aquellos amantes aguerridos
por ella murieron los dos.
mientras derramaban su sangre
con excesiva prontitud.
Qué horror, qué horror, qué horror...
que la sangre de sus amantes
sirviera para poder regar la flor,
con la que cada uno se presentaba
tras escalar el balcón.
Dicen que todavía se escuchan
llantos en la habitación,
pues ella, ahora es un fantasma
porque sus culpas no purgó.
Por eso se oyen lamentos:
¡La culpa la tuve yo...!
¡La culpa la tuve yo...!
Por quedar a la misma hora
no con uno como siempre,
si no que la hora, se la dio a los dos.
Era un amor prohibido,
pero el morbo de ella adueñó,
y luego pasa lo que pasa,
que pasa lo que pasó.
Mmmmmmh... Mmmmmh...
Mmmmmhh... Mmmmmmh...
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