Del amor al desengaño,
Bien, bien, bien, bien, bien bien...
Vale, vale, vale, vale, vale, vale...
Quién dirá que ella no es bella,
quién dirá que tiene la luz del sol.
Y yo... Y yo... Y yo... Y yo...
Tuve el atrevimiento de ser
cual nube que sus rayos ocultó,
aunque no fuese más que un instante
para glorificar mi pundonor.
Por eso... Por eso... Por eso...
ella de mí se enfadó.
No volveré, no volveré, no volveré...
a ser la nube que por unos segundos
tapó el deslumbrante sol,
dejando su cara apagada
de sus despampanante fulgor.
No volveré a molestarle,
si tanto daño causó,
yo lo único que hice
fue pasar por delante
de un débil rayo de sol.
Dice que fui nube de plata,
y ella, el oro prefirió,
que alumbra por las mañanas
dando así su bendición.
No, no, no, no, no, no...
Dice que ella no me quiere
por tener poco valor.
El problema es que valora
solo aquello que da brillo,
y yo soy solo una sombra
que atravesó en su camino.
Mas no se que puede pasar
el día que rompa el bolsillo,
porque entonces perderá
todo el oro allí escondido.
Entonces estaremos igual
tanto el uno como el otro,
y dispuestos a comparar
quién no elegiría mi rostro.
Pues soy el hombre más guapo
que se haya criado en la estepa,
y no un muñeco de trapo
que solo tiene apariencias.
Las apariencias engañan
mas nunca lo hace el amor,
al mono hay que darle caña
y al hombre, la bendición.
La remolacha se engorda
donde existe buena tierra,
y mi tierra es la exquisita
puesto que nací en la estepa.
Unos tendrán el dinero
como quien tiene un castigo,
siempre lleno el monedero
que guardan en los bolsillos.
Yo, como no tengo dinero,
mi castigo es ir bien ligero,
para decirte en tu cara
lo mucho que yo te quiero.
Porque el amor no se compra,
y el amor... Nunca se vende,
por tanto el dinero sobra
para obtener los quereles.
Si yo le digo a una rusa
que de ella me enamorado,
no valdrá ninguna escusa
si a mi me deja tirado.
Porque entonces no es amor,
solo un pájaro enjaulado,
que a penas le abras la puerta
a su nido ira volando.
Volando, volando, volando, volando...
a todos se nos va el tiempo
muchas veces preguntando.
Y de tanto preguntar,
de verdad me estoy cansando,
solo cabe el actuar
aunque sea haciendo el payaso.
Pues de sus gracia se ríen
y no es que ese sea mi caso,
pues yo creo que se ríen
siempre del propio payaso.
Del amor al desengaño
solo hay un ligero paso,
pero de mí no te rías,
te lo advierto por si acaso.