¡Vaya lata, vaya lata!
¡Vaya lata, vaya lata!
¡Con la de cosas que tenía que hacer!
y hoy, el cielo se ha empeñado
en que tenía que hacer llover.
Se ha empeñado en hacer llover
en llover, en llover, en llover...
¡Qué lata, qué lata, qué lata...!
Con la de cosas que tenía hoy que hacer,
entre otras cosas,
coger el periódico y leer.
Leer, leer, leer, leer, leer...
Después de hacer tantos planes
y mira, mira, mira, y mira tú para qué
si el cielo hoy se ha empeñado
en que tenía que llover.
Y es que las cosas no me salen
no me salen, no me salen, no me salen bien,
o me salen al revés,
al revés, al revés, al revés, al revés...
Con la de cosas pendientes que deje ayer,
y entre esas muchas cosas
la del periódico leer.
Pero el cielo, el cielo, el cielo...
se ha empeñado hoy en llover,
porque tocaba y así debía de ser.
Llover, llover, llover, llover...
Agua para la tierra, que tiene sed,
mucha sed, mucha sed, mucha sed...
Lo malo es que no puedo ir a ningún lado
con la de cosas que tenía yo que hacer,
y entre ellas comprar el periódico
para tranquilamente, comenzarlo a leer.
Y qué fresca que es la lluvia
si es lluvia de atardecer.
Pues si te enfrías luego,
no paras de toser.
Toser, toser, toser, toser, toser...
Y ya pasada la tarde,
la noche llega después,
después, después, después, después...
Y de noche, los periódicos no se leen bien.
No, no, no, no, no... No se leen nada bien.
Pero te prometo que mañana
todo dicho cumpliré,
y entre ellas, ir comprar el periódico
para leerlo después.
Ahhhhh, qué buena qué es esta agua
para regar y beber,
y si es preciso que llueva
que al periódico, ya le daré un puntapiés.
Venga, venga, agua divina,
agua para mitigar la sed.
Pon, pon, pon, pon, pon, pon, pon...
Así es el ruido del agua
cayendo de un canalón.
Pon,pon,pon,pon,pon,pon...
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