El halcón y la dama
La plaza tiene una torre,
la torre, tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama tiene una flor.
Ha pasado un caballero,
sabe Dios por qué pasó,
y se ha llevado la plaza,
la torre y su balcón,
el balcón con su dama,
su dama, y su blanca flor.
De esta manera narrado
parece que está sacado
del Conde de Lucanor,
Pero no, todo esto ha pasado
y ha pasado a un servidor.
¿Qué quién soy yo?
soy un obrero del campo,
de un pueblo regio español,
ejeano para más señas,
por lo tanto de Aragón.
Un día quise bolar alto
y lo hice como un halcón.
para tirarme en picado
sobre la dama del balcón.
De vez en cuando ella dice
de como aquello ocurrió;
Piensa que un ángel del cielo
fue a quien a ella conquistó,
tras decirle una palabras,
bellas palabras de amor.
Que el ángel, con ella iría,
volando hasta un arrebol,
y que al corazón pondría
alas de blanco candor.
Que aquel arrebol sería,
nuestro rosado balcón,
donde los sueños cumplirían
como por gracia de Dios,
que a tal fin, Manuel me llamo,
Manuel, es el nombre de Dios;
por tanto ¿Quién más grande
podría conquistar el amor
de aquella preciosa dama,
que se asomaba al balcón?
Esa dama cuatro hijos
en su juventud me dio,
y ahora en el balcón florido
donde la dama asomó,
ya no hay sólo una dama
además hay un señor,
contemplando a sus chiquillos
como crecen con vigor.
Volando alto por los el cielos,
serán futuros halcones,
para tirarse en picado
a todas las bellas damas
que a sus balcones se asomen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario