sábado, 8 de noviembre de 2025

El halcón y la dama

 






El halcón y la dama



La  plaza tiene una torre,

la torre, tiene un balcón,

el balcón tiene una dama,

la dama tiene una flor.

Ha pasado un caballero,

sabe Dios por qué pasó,

y se ha llevado la plaza,

la torre y su balcón,

el balcón con su dama,

su dama, y su blanca flor.

De esta manera narrado

parece que está sacado

del Conde de Lucanor,

Pero no, todo esto ha pasado

y ha pasado a un servidor.

¿Qué quién soy yo?

soy un obrero del campo,

de un pueblo regio español,

ejeano para más señas,

por lo tanto de Aragón. 

Un día quise bolar alto

y lo hice como un halcón.

para  tirarme en picado

sobre la dama del balcón.

De vez en cuando ella dice

de como aquello ocurrió;

Piensa que un ángel del cielo

fue a quien a ella conquistó,

tras decirle una palabras,

bellas palabras de amor.

Que el ángel,  con ella  iría,

volando hasta un arrebol,

y que al corazón  pondría

alas de blanco candor.

Que aquel arrebol sería,

nuestro rosado balcón,

donde los sueños cumplirían

como por gracia de Dios,

que a tal fin, Manuel me llamo,

Manuel, es el nombre de Dios;

por  tanto ¿Quién más grande

podría conquistar el amor

de aquella preciosa dama,

que se asomaba al balcón?

Esa dama  cuatro hijos

en su juventud me dio, 

y ahora en el balcón florido

donde la dama asomó,

ya no hay sólo una dama

además hay un señor,

 contemplando a sus chiquillos

como crecen con vigor.

Volando alto por los el cielos,

serán futuros halcones,

para  tirarse en picado

a todas  las bellas damas

que a sus balcones se asomen.

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