El reloj de la vida
Soy una mujer atrapada
en un reloj de arena,
qué incansable y voraz
deja correr el tiempo.
Quiero bailar y danzar
con los brazos bien abiertos,
para expresar libertad
con todos mis movimientos.
El problema es que estoy
metida en un reloj de arena
cuyo embudo es muy estrecho,
solo cabe un grano de arena;
pero no yo, con los brazos abiertos.
Dicen que tiene que ser así
para dosificar los sufrimientos,
por las tormentas de arena
que surgen en los desiertos.
Y para que nuestras lágrimas
caigan con sumo silencio,
y así recordar mejor
a nuestros parientes muertos.
¡Ayyyyyhh...!Cuántas cosas pasan
dentro de este reloj nuestro,
pues cada cual tiene uno,
ya bien sea grande o pequeño.
Aún sin tener engranajes,
de construcción es perfecto,
Pues no se va ni un segundo
en lo que debe durar tu aliento.
Los hombres que dieron palmas
un día guardarán silencio,
para ellos también se acaban
todos trajines y enredos.
El mundo para ellos tiene
más agujeros que un queso,
y cada agujero contiene
un proyecto que es funesto.
Por eso dame la mano
para salir de lo estrecho
y así, juntos poder bailar
pues la alegría del baile
es lo que te has de llevar.
El invierno todo adormece;
La juventud, el primor...
porque esa es la almendra amarga
de nuestro estrecho reloj.
Mas al salir a la parte ancha,
también se ancha el corazón ,
pues como si la primavera
nos regalara todo su dulzor.
Mira bien la parte estrecha
verás que asoma una flor,
es la voz de la inocencia
que ofreciendo está su amor.
Bon, bon, bon, borombombón...
Bon, bon, bon, borombombóm...
Tic-tac, tic- tac, tic-tac, tic- toc...
Lo que oyes no es la arena,
es mi propio corazón...
Tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic- toc...
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