domingo, 30 de noviembre de 2025

Cuando todo bien acaba

 






Cuando todo bien acaba



Mmmmmh....Mmmmmmh... Mmmmmh...

Lei, lei, lei, lei, leile, lelereiley...

Lei, lei, lei  lei, leile, lereleley...

los  de mi familia fuimos

 unos inconscientes y atrevidos

pues pese a los anuncios de no viajar,

repetido por los informativos,

por decisión propia,

 a la montaña nos fuimos.

Ooooooh, oooooooh, ooooooh...

Fue una aventura maravillosa

y ni que decir, muy peligrosa.

En el horizonte, se dibujaban las montañas,

fantásticas, maravillosas, 

un regalo de Dios para la vista

y también para el alma.

Gracias a que íbamos bien equipados,

aunque no sabíamos, no sabíamos,

  a qué elementos íbamos a enfrentarnos.

Pues de repente,  oooooh...

y cuando menos lo esperábamos, oooooh...

nos azotó un viento racheado.

El día maravilloso, a negro fue cambiando.

La visión empezó a escasear,

la niebla todo ocupó,

impidiéndonos avanzar,

pues a ciegas, nadie puede circular.

Y en una de las fuertes ráfagas 

de aquel imprevisible vendaval,

llegó la nieve y con manto de armiño

todo todo, todo... logró blanquear.

Qué lastimosos momentos 

habríamos todos de pasar.

Pue s a nevar, se sabe cuando se empieza

pero no se sabe cuando va  a acabar.

Y para  desafiar al mal tiempo.

 Yo, tocando la guitarra,

y con la armónica de mi papa,

comenzamos a cantar canciones

para que  nuestro visible miedo

poderlo de ese modo ahuyentar.

Nuestro todo terreno fue cual iglú,

 cuando el sol comenzó a brillar;

Y entonces, desde nuestro mirador,

fuimos unos privilegiados por contemplar

 el majestuoso valle con todo su esplendor.

Oooooh....Oooooh...Oooooh...

pero todo acaba bien,

cuando todo bien acaba;

y eso nos pasó a nosotros

por viajar a las montañas.

Mmmmmmmh...Mmmmmmh...



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