sábado, 15 de noviembre de 2025

Un lazo de metal

 





Un lazo de metal





Hum, hum, hum, hum hum, hum,

Llegó el tiempo de olvidar.

¡Ay, que pena que las flores

se sequen tras entregar!

 si después, ese maravilloso ramo

no es aceptado por la persona

que recibió su entrega.

¡Oh, qué pena que todo

tenga que  ser así! 

que dejemos las muñecas

en un lugar escondido,

para  no tropezar con ellas

si está cerca del pasillo.

Las personas se conforman con llevar

un ramo de hermosas flores,

sin saber como van a acabar.

Pues que pena nos proporciona,

 que esas flores ya cortadas,

no sean bien recibidas 

por la persona enviada.

Es como decir a un amor

que ya vasta, que se vaya.

que alguien superior a ti

te obligue a arrojar la toalla,

antes de  haber  comenzado

La pelea o la batalla.

Vamos dando tumbos

 de aquí para  allá,

lo mismo que aquellas flores

que se acaban de cortar,

cuando las flores son la alegría

que reinan en cualquier hogar.

Entre nosotros existe

un lazo que es de metal,

y de ese modo es difícil

el poderlo desanudar.

El tiempo llegó

y después de todo, rodó.

Mas yo te digo Lupita

 que esto es una flor cortada,

ya que todo se corta o decapita, 

hasta la vida, es una bola

 que  en pendiente precipita.

Hum, hum, hum, hum, hum...

Qué difícil es olvidar

a un amor que está enquistado,

por las caricias que alguien

seguramente le ha dado.

Hay un lazo de metal

por nuestro cuello colgando,

 yo lo quisiera  cambiar

por un lazo de seda celestial

con nuestros nombres bordados:

Ana Isabel y Fernando.

Quizás nos junte la noche,

aunque no sepamos cuándo.

Es posible que la noche

reconozca nuestro fuego,

y sea la noche quien abra

las puertas de nuestro cielo.

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