Un lazo de metal
Hum, hum, hum, hum hum, hum,
Llegó el tiempo de olvidar.
¡Ay, que pena que las flores
se sequen tras entregar!
si después, ese maravilloso ramo
no es aceptado por la persona
que recibió su entrega.
¡Oh, qué pena que todo
tenga que ser así!
que dejemos las muñecas
en un lugar escondido,
para no tropezar con ellas
si está cerca del pasillo.
Las personas se conforman con llevar
un ramo de hermosas flores,
sin saber como van a acabar.
Pues que pena nos proporciona,
que esas flores ya cortadas,
no sean bien recibidas
por la persona enviada.
Es como decir a un amor
que ya vasta, que se vaya.
que alguien superior a ti
te obligue a arrojar la toalla,
antes de haber comenzado
La pelea o la batalla.
Vamos dando tumbos
de aquí para allá,
lo mismo que aquellas flores
que se acaban de cortar,
cuando las flores son la alegría
que reinan en cualquier hogar.
Entre nosotros existe
un lazo que es de metal,
y de ese modo es difícil
el poderlo desanudar.
El tiempo llegó
y después de todo, rodó.
Mas yo te digo Lupita
que esto es una flor cortada,
ya que todo se corta o decapita,
hasta la vida, es una bola
que en pendiente precipita.
Hum, hum, hum, hum, hum...
Qué difícil es olvidar
a un amor que está enquistado,
por las caricias que alguien
seguramente le ha dado.
Hay un lazo de metal
por nuestro cuello colgando,
yo lo quisiera cambiar
por un lazo de seda celestial
con nuestros nombres bordados:
Ana Isabel y Fernando.
Quizás nos junte la noche,
aunque no sepamos cuándo.
Es posible que la noche
reconozca nuestro fuego,
y sea la noche quien abra
las puertas de nuestro cielo.
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