sábado, 1 de noviembre de 2025

Todos tenemos un hada

 







Todos tenemos un hada




Todos tenemos un hada

guiándonos por la vida,

para que no claven la espada

que en la piedra fue metida.

Probaron hombres forzudos

y la espada, a salir  se resistió,

sin embargo fue un chiquillo

quien con dulzura la saco,

como quien saca un cuchillo

de una pastilla de jabón.

Con esa acerada espada

surgieron conquistadores,

de tierras muy apartadas

de reyes y emperadores.

Pero no fue con la espada,

ni tampoco con un couchillo.

con lo que se arman las hadas

sino con  junco muy fino.

Un junco de los que crecen

en las orillas del río,

donde la inquieta libélula

hace en el sus equilibrios.

Pero un día se cansó

y pincho su aguda espina,

causándole gran dolor

 pues su veneno es de víbora.

Mas poco a poco, mutó,

de libélula pasó a ser hada,

y sus alas conservó 

porque las hadas son buenas.

Ellas, se hacen muy amigas

de los niños más pequeños,

pues son sus hadas madrinas,

en las aldeas y en pueblos.

Hacen que nunca se pierdan

si se adentran en el bosque,

pues el hada,  es cual estrella

que más brilla por la noche.

En el bosque de Serboll,

muchas tienes disponibles,

para  dar tu ubicación

incluso en aquellos casos

que parecen imposibles.

Las hadas, las hadas, las hadas...

las supremas, las magníficas,

las muy siempre deseadas

pues sus hechos magnifican.

A las hadas todos quieren

aunque nunca las hayan visto,

por eso, algunos sugieren

que viven desde antes de Cristo.



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