El club de las princesas románticas
Cuanto me acuerdo de mi princesa,
la primera que tuve para ir de fiestas:
Una princesa que tenía cinco ruedas
por si alguna se hería por la carretera.
Yo estaba enamorado de mi princesa,
y cuanto fardaba cuando iba con ella.
Pues mi princesa, era muy lúcida
porque yo le quitaba el polvo
con bayeta de gamuza.
Y le quitaba el barro de las ruedas,
pues circulaba mucho por caminos,
ya que en aquellos tiempos
iba muy cara y escasa la brea.
Ua, ua, ua, ua, ua...
Ué, ué , ué, ué, ué...
Era una princesa,
y yo, parecía un marqués.
Qué bonita y elegante era mi princesa,
ella, era la envidia del hombre que la veía,
cuando a su lado yo pasaba.
Pues mi princesa me agradecía
que la limpiara y sacara brillo.
Todos los hombres para ellos querían
a una linda princesa como la mía.
Aulaula, aulaulaulaulá
Tener una princesa, era fundamental
para triunfar en la vida,
pues ella, te podía llevar hasta la playa,
subirte a la montaña u orillarte en el río.
Si tú también tuviste una princesa
igualita, o parecida a la mía,
bienvenido seas al club de la armonía.
Ua, ua, ua, ua, ua...
Ué, ué, ué, ué, ué...
Ella era una princesa,
y yo, parecía un marqués.
La de asientos abatibles para ver
cómodamente a las estrellas del cielo,
pues desde mi princesa,
poníamos nombres a las estrellas,
Yo a una, le puse María Luisa,
y la tengo en el Registro de la Propiedad.
Después de pagar un saco de besos,
y un cielo de nubes rosas.
Pues mi princesa, fue la primera
que puso sabor y precio a mi alma.
Y si tú, también tuviste una princesa,
bienvenido seas al club, de las princesas,
de las princesas... románticas...
pues ellas, nunca se olvidan
si son bellas y fantásticas.
Ua, ua, ua, ua, ua...
Ué, ué, ué, ué, ué...
Ella era una princesa,
y yo parecía un marqués.
Aulaula, aulaulaulaulá
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