El flautista Couculant
Por el camino estrecho
que da hasta el río,
Se oyen, se oyen, se oyen...
Se oyen dulces silbidos,
y unas nubecitas
de alegres pajarillos
revolotean por el bosquecillo.
Ya llega, ya llega, ya llega...
Se les oye decir a algunos niños,
Ya llega a nuestra aldea
Couculant, con su mágico flautín
para alegrar a los niños
pues bailando, los hace feliz
tocando sonidos divertidos
con su mágico flautín.
Ya entra en la aldea,
ya entra en la aldea,
Couculant, con nosotros está ya.
con todos nosotros está.
Vamos... hacer un corro y a saltar...
Mientras toca su flauta Couculant.
Qué felices se les ve a los niños
cuando llega Couculant,
pues entre otras cosas,
juegan y bailan sin parar,
porque la flauta de Couculant,
es mágica, y por eso
a todos los niños les agrada
y aún sin ganas, les hace alborozar.
Sus madres salen a la puerta
y acompañan sus danzas
con sus sonoras palmas.
formando una orquesta singular
acompasando a su mágico flautín.
Qué contenta está la aldea
porque ha llegado Couculant,
su presencia es bulliciosa fiesta,
fiesta, que ninguno ha de olvidar
que tal día como hoy,
aquí llegó el magnífico Couculant.
Ya ha llegado, ya ha llegado,
con nosotros está ya
el mágico, el fantástico,
el alegre, Couculant.
Una bendición del cielo,
que va de aquí para allá,
alegrando corazones
con su flautín celestial.
Ohhhh...No te vayas...
No te vallas...No te vayas...
No te vallas Couculant;
Pero así es la vida
del flautista Couculant,
su presencia tiene que ser repartida
con otros niños de cualquier lugar.
Pero lo que es bien seguro
es que el Flautista Couculant,
pasado algún tiempo,
de nuevo regresará.
Adiós, adiós, adiós, adiós, Couculant...
Couculant, se va de la aldea
tocando su mágico flautín,
quizás muy pronto lo veas
pues se dirige hacia ti.
Uuuuuuuuuhh...Uuuuuuuuhh...
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