La hora de la cenicienta
“Canción”
El reloj, parece dormido,
por susurros de blancas caracolas,
en un mar lúgubre, oscuro y frío
el sol, a su hora se ha escondido.
quedando ligeros destellos
que ofrecen unos farolillos.
A punto está de llegar la hora crítica,la de las sombras siniestras,
que la buena gente rehúye,
por ser hora cenicienta.
A esas horas de la noche
nuestros miedos se acrecientan,
ya a punto están los vampiros
de salir con sus vampiresas,
cuyas carnes son tan blancas
que parecen piel de armiño
por las cumbres de montañas.
Es la hora del mal fario,
donde la dorada carroza
se convierte en calabaza,
y donde los elegantes chóferes
se transforman en asquerosas ratas.
Y para mí... eso es todo una lata,
cuando ves que ya se acerca
la hora de de volver a casa.
Quizás Son manías que tengo
por influencias de infancia,
de tantas historias escuchadas,
por los cuentos de mi madre,
cuando me echaba a la cama.
Se oyen siniestros bufidos...
Quien los produce es una gata,
negra, y con ojos rasgados
como si fueran luciérnagas.
¡Buuuuuufffff...! ¡Buuuuuffff...!
tres gatos pretenden su amor
y muestran sus uñas largas,
pues todos desean su favor
yaque está en celo esta gata.
¡Buuuuuuffff...!
¡Buuuuufff...!
¡Miiiiiiaiaaaauuu...!
¡Miiiiiiiaaaaauuu...!
Tan…tan… tan…tan...
Llegó la hora crítica,
Y como un ritual,
En llegando a las doce
Me debo marchar.
Tan…tan…tan…
Una fuerza telúrica
me impulsa a ello,
Por eso, dejo todo aquello
Que estoy haciendo.
Da igual lo que haga
Da igual donde esté,
una voz muy poderosa
proveniente de mi alma
toda su atención reclama
Y yo, le debo obedecer
sin rechistar y con calma.
Tan…tan…tan…
Tiemblo de miedo en la noche
Quizá es que tema a perderme,
como quien pierde en el bosque
y a buscarte nunca vienen
los que bien ya te conocen.
Lo cierto es que a las doce...
Nadie puede retenerme;
tanto si es la mano amiga
como si a nadie concierne.
Tan…tan…tan…
Ya he llegado a mi casa,
ya caliente estoy en mi cama,
y quizá, probablemente
ya no me acuerde de nada
cuando llegue el día siguiente.
Por la calle me preguntan:
¿A partir de las doce dónde te metes?
Y sonriendo yo les digo
que he quedado con los duendes.
Incluso una chica guapa
llega hasta mí y me pregunta,
y yo rin rubor le digo:
que la noche oscura asusta.
Si alguien un día quiere verme
Mejor que sea de día,
No cuando todos ya duermen
dentro de la casa mía.
Yo, a partir de las doce,
Pierdo el encanto,
Como la cenicienta
Y convierto en sapo.
Por eso prefiero
No apurar la hora,
Dejando el misterio
Flotando en la aurora.
Algunos dicen que esto pasa
por culpa de una estrella;
Que errante, vaga por las galaxias
Y que un día bajó a la tierra.
La noche oscura alumbró
Y yo tuve la fortuna,
De recibir de ella un rayo
Blanco como el de la luna.
Tan…tan… tan…tan...
Son... las doce...
Mmmmmmmhh...Mmmmmmhh...


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