Invocando a los espíritus
Uuummmh, uuummmh, uuummmh...
Cuando la familia y conocidos,
nos reunimos en torno a la hoguera,
damos gracias infinitas al cielo.
Porque en esta noche estrellada
brillan aún más los luceros.
Y cada uno de ellos,
es un espíritu de nuestros antepasados
que con gloria, fallecieron.
También aparecen los espíritus
de todos aquellos animales
que en sus vidas florecieron.
El espíritu del lobo, del puma,
del bisonte, del caballo, del águila real,
que eran la esencia y la espuma
de su ansiada libertad.
Es este lugar sagrado,
con fuego purificador,
donde acuden los espíritus
de nuestra insigne nación.
La nación india, la nación de las praderas,
donde millones de bisontes
pastaban su jugosa yerba,
y los nativos seguíamos sus rutas
en su trashumancia eterna.
Ahora quieren poner alambradas,
y en los ríos poner presas,
para que el río se muera
y vivan solo las eléctricas.
Pero los espíritus de nuestros antepasados
nos protegen y aconsejan
hacer lo que hicieron ellos
morir por defender sus tierras.
Uuummmh... Uuummmh...
Uuummm... uuuummmh...
Todos queremos ser libres
y vivir con libertad,
sin hacer las cosas terribles
que cada día, hace,
la mal llamada Humanidad.
Todo lo quieren cambiar:
los sonidos del tambor,
por los atronadores ruidos del cañón.
y el sonido dulce del agua,
por los desgarradores gritos del horror.
Uuummmh...Uuummmh...
Uuummmh...Uuummmh...
Porque la felicidad y la tranquilidad
del alma, se consigue
preguntando primero,
y si se molesta, procurar no molestar.
Pues es preferible el aullido del viento,
al alargado zumbido del avión
que rompe la barrera del sonido
y altera nuestro pacífico corazón.
Por eso, siempre al primer síntoma,
atájalo, atájalo, atájalo.
De lo contrario,
te verás invocando espíritus
siempre al ritmo del tambor,
al redor de una hoguera
cruzado de piernas,
como tristemente estoy yo.
Ummmmmh...Uuummmh...
Uuummmh...Uuummmh...
No hay comentarios:
Publicar un comentario