La majestuosa águila
La lai lailai lalai lai la...
La lai lailai lalai lailaila..
Dios, concedió a las aves
la facultad de volar,
y para eso, le otorgó alas,
y de entre todas las aves,
coronó como su reina
al águila real.
Soon, soon, popo, doodoo.
Yo tuve una de niño,
y eso, no era nada normal,
ni en aquellos tiempos pasados
ni tampoco en el actual.
Pero lo cierto es que de niño
yo la tuve de verdad.
Siendo ella muy pequeña,
pues aún tenía el plumón,
un día se cayó del nido
y por allí, pasé yo.
De modo que súper contento
a mi casa la llevé;
Y en una habitación vacía,
al águila, con livianos, la crie.
El águila es de pico corvo
y sus garras, parecen puñales,
porque tiene una defensas
formidables.
Por eso, cuando la sacaba de casa
y luego cuando la llamaba,
le ponía mi brazo extendido
por el jersey protegido,
para no sentir tanto sus garras
ya que más de alguna vez,
por supuesto que sin querer
mi brazo quedase herido.
La lai, lai, la, lalai, lalai, lai, la...
¡Cuánto presumía de tener un águila!
Pero la envidia es muy mala,
y un día me encontré a mi águila
en un rincón muerta.
Había muerto envenenada,
seguramente le mezclaron carne
con un veneno de ratas.
Ya ha pasado mucho tiempo;
pero cuando alguna vez hablo
con alguno de mi edad,
todavía aún se acuerda
de mi águila real.
Quizá por ello, y desde entonces,
yo al águila real,
la pongo como un ejemplo
de lo que es la libertad;
Pues ella, surca los cielos
con majestuosidad.
De modo que, si veo a alguna dama
sujetando a la poderosa águila,
mis párpados no pueden resistir
el peso de la temblorosa lágrima,
porque sin duda ha surgido
del interior de mi alma.
Mmmmmmhh...Mmmmmmhh..
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