El soldado
que del frente viene
Mirando al lejano horizonte,
el sol, ya se está ocultando,
y sus últimos destellos rojos
me indican que tome un descanso,
porque tras sus destellos rojos
la noche extenderá su oscuro manto.
Oh,oh,oh,oh,oh,oh,
Mi instinto me dice que,
por mi bien, debo hacer un alto.
Mi cuerpo deberá descansar,
para seguir contigo soñando,
pues es lo que hago durante el día
mientras estoy cabalgando.
El camino es duro y polvoriento;
pero mi cuerpo puede aguantarlo;
pues lejos está mi premio
seguramente esperando,
con los brazos bien abiertos
par luego a mí aferrarlos.
Mis lágrimas se ahogan en tu mar,
en el mar de los Sargazos,
donde cada despertar
recibe a un tembloroso náufrago.
Yo debo continuar
aunque el camino sea largo,
y cada lagrima o gota de sudor,
será un reconocimiento
de mi inextinguible amor.
Es por eso mi amor
que siempre te llevo en el costado
en el costado izquierdo
donde a Cristo lancearon.
No, no, no, no quiero ni puedo
tu amor olvidarlo;
pues él me llevó muy lejos
para conquistar tus labios.
Ayer acogí en mi seno
a un lucero laureado,
para que cuando te viera
dártelo como un regalo.
Hoy también he recogido
el aleteo de un ganso,
cuya brisa perfumada
fue pura paz y remanso.
Estas cosas irrelevantes
son tesoros para mí,
cuando viajo galopando
y pensando solo en ti.
Porque yo...porque yo...
Uoh, uoh, uoh, uoh, uoh, uoh...
Soy, y siempre, he sido así,
Ahora que se pone el sol,
sus últimos rayos he de recoger
y que he de guardar para ti,
pues son del color de la sangre,
que en el frente derramé yo,
para defender la nación
y para para protegerte a ti.
Mmmmmmmh...
Mmmmmmmh...
Mmmmmmmh...
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