Siempre me duermo en el taxi
Mmmmmmmhhh... mmmmmmmhhh...
Es tan grande el ajetreo de esta ciudad,
que cuando tengo que desplazarme
para diferentes actos, por temas de trabajo
tomo un taxi.
Sí, sí, sí, sí, no tengo ninguna duda
mi elección preferida el el taxi.
En él, me tranquilizo y me relajo,
del agobiante trabajo.
Por eso, si tomo un taxi,
sin ningún esfuerzo me relajo
tanto que parece que estoy en el cielo,
pues cada vez que tomo un taxi,
mientras realiza su trayecto,
transporta a recuerdos bellos,
los cuales me hacen tomar la senda
de mis apacibles sueños.
Pues dentro de el taxi,
no oigo ruidos de sirenas, bocinazos,
o taladros del obrero que levanta las calzadas
con sus martillos eléctricos.
Dentro del taxi,
yo no oigo nada de eso.
Pues en el taxi,
se relaja mi cerebro,
y me llegan al corazón
solo bonitos recuerdos.
Recuerdos de mi hombre,
recuerdos de mis padres,
recuerdos de mis juegos infantiles...
Y por eso yo siempre, siempre, siempre...
Tomo un taxi;
porque el taxi, me relaja,
y me transporta a sueños estupendos.
Gracias conductor del taxi,
por no despertarme,
y no alterar con ello, mis dulces sueños.
Gracias conductor,
te tienes ganado el cielo.
Gracias, gracias, gracias, gracias...
Mmmmmmmhhhh... Mmmmmmmmhhh....
No hay comentarios:
Publicar un comentario