lunes, 17 de noviembre de 2025

Odas de amor

 


Odas de amor



¡Qué fenomenal! ¡Qué fenomenal!

Qué fenomenal es estar en esta bonita ciudad.

Hemos recorrido medio mundo

para llegar hasta aquí,

hemos tenido que atravesar  

caudalosos ríos y altas montañas,

hemos tenido que cruzar  espesos bosques, 

hemos tenido que atravesar algún desierto,

para poder llegara hasta esta bonita ciudad,

donde según nos han dicho nada más llegar

que hay una preciosa dama

que eclipsa la belleza de la luna nueva

 a la que con  nuestra maravillosa orquesta

deberíamos de ir a rondar

Porque si por nombre tenemos "los gentiles"

por falta de gentileza en esta ciudad no será.

Por eso, sepa usted bellísima dama

  que, toda nuestra maravillosa orquesta

para  usted, linda flor del más dorado trigal

dispuesta está, para ofrecerle unas canciones

transportadas por unos bellísimos ángeles

desde el cosmos sideral.

Todos nos ponemos a su disposición bella dama

para que le sean cumplidos cualquiera 

de sus refinadísimos antojos,

tanto si quiere un ramo de rosas azules

 traídos de exprofeso desde Bagdad,

como si le apetece tomar un caldito

 con los nutrientes de un palomo cojo.

Par reconfortar su espíritu  siempre amable.

Por so , la orquesta de los gentiles

estamos debajo de su florido balcón,

pues según nos  han dicho, son los propios serafines

quienes los riegan con su indiscutible amor.

Salga, salga, bellísima y celestial dama

salga hasta su espectacular balcón,

pues a sus pies están tocando

los gentiles del amor,

Nos han dicho que quien aquí habita,

es la hija de una saltarina cierva,

y cuyo padre, es una estrella errante

que engendró con su fulgor.

Salga, salga bella dama,

Salga a su maravilloso y mágico balcón

porque a sus pies ya  están tocando

los gentiles del amor.

Si hay una estrella apagada,

nosotros le damos luz,

con nuestra  dulcísima balada

que ensalza  a la preciosa y divina juventud.

Qué contentos hoy estamos bella dama,

que alegría más grande y cuánto honor,

es poder  a usted decirle  a la cara

que fue la saltarina cierva

 y la estrella errante, con su dorado fulgor,

quien de usted nos dio las señas

para  cantarle las mejores odas de amor. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario