domingo, 2 de noviembre de 2025

Un caballo llamado Diablo

 





Un caballo llamado  Diablo




Esta es la historia de un hombre

que estaba desesperado, 

pues alguien le quito el nombre

para lanzarlo al océano.

¡Ay, qué pena...! ¡Ay qué pena...!

que alguien me pusiera un nombre

y no pueda utilizarlo.

Mas  no fue ningún Titán,

ni un medio hombre y caballo,

ni ningún ser mitológico,

ni alguien que  llegó del espacio.

El ser que  le quitó el nombre

para dejarlo en el barro,

Fue una linda muchachita

De la que quedé prendado.

¡Ay, qué pena...! ¡Ay qué pena...!

Que alguien me pusiera un nombre

y no pueda utilizarlo.

Fue una guapa señorita

Paseando un dia a caballo.

Pues con ella se  paseó

por los más extensos prados,

 hasta que ésta decidió

dejarlo como finiquitado.

Al día siguiente se fue

 hasta un pueblo abandonado,

que antes fue pueblo minero 

Pero que quedó agotado;

Pero su padre le dijo

que sería bueno comprarlo,

ya que  tenía la licencia

 para de nuevo inaugurarlo.

Ya ves tú que tontería:

que abriría un nuevo mercado,

Tambien una ferretería 

Con toda clase de trastos,

Y un bar para pasar el rato

echando apacibles tragos,

Y que restauraría el establo

para así herrar a los caballos

Protegiendo asi sus cascos.

¡Pero quien va ir a ese sitio

si el oro ya se había agotado!

Pero su padre  le insistía

qué era un pueblo con futuro,

pese a estar todo arruinado.

Al pueblo  llamaría:  "Las Vegas"

No porque allí hubiera un río,

fuente del buen hortelano, 

¡Qué va! Todo aquello era un desierto

donde solo imperaba el llanto,

por lágrimas derramadas

De hombres desesperados.

Tan solo había unos coyotes

por allí fisgoneando,

y algunos  pardos lagartos  

que permanecían escuálidos,

de esos que viven bajo piedras

para no ser  abrasados.

Yo iba buscando a la chica,

la que me quedó prendado,

el día que paseamos juntos,

 alegres por nuestros prados.

Yo debería rescatarla

Para rescatar a la chica

de las garras de un ingrato.

que se me fue  con mi nombre

y a mí me dejó en el barro.

Ya  voy siguiendo sus pistas

igual que lo haría un navajo.

Y es que estoy hecho un artista.

Eso dice mi caballo,

pues de momento, no veo a nadie,

y por eso, con él hablo.

Menudo par de fenómenos

en el mundo  se han juntado,

un hombre enamoradizo

y un caballo llamado Diablo. 

Ella   se llevó mi nombre

hasta un pueblo abandonado.

Yo  era Tomás de la Vega,

Ahora ya no sé quien soy,

ponme tú un nombre cualquiera,

pues a donde llaman, voy.

Aeoe, aeoe, aeoe, aeoe, aeoaaahhh...

Aeoe, aeoe, aeoe, aeoe, aeoaaahhh...

Mmmmmhh... Mmmmmhh... Mmmmmhh...











No hay comentarios:

Publicar un comentario