viernes, 7 de noviembre de 2025

La chica del coche rosa

 






La chica del coche rosa




Cuando en unos segundos de mi vida,

te vi parar con tu coche rosa en el semáforo, 

todos de alrededor corrieron hacia tu coche

para que les premiaras con tu autógrafo.

Tras cada firma tuya, todos se retiraban súper contentos:

pero el colmo de mi mala suerte,

fue cuando al tenerte cerca y  de frente...

el maldito semáforo, tubo  que ponerse en verde.

Y yo... que acudí hasta ti...

 con toda la ilusión del mundo,
 
y además, con una sonrisa  de lo más efusiva,

que no cabía en mis dientes,

m llevé tal decepción que  aún en mí está presente. 

Ooooh, nooo, nooo, nooo... Qué dolor...

La chica de mis sueños con su coche rosa
 
pegó un acelerón que, en segundos se perdió

por la quinta avenida de Nueva York.

llevándose consigo  mi ilusionado corazón.

Pero definitivamente...

se perdió, se perdió, se perdió...

En la Quinta Avenida de Nueva York.

Aún me puse de puntillas

 para ver por donde iba;

pero la ciudad, con sus mil bocas, se la tragó.

Y yo, y yo, y yo...

Qué triste se quedó mi corazón.

Fue como si una nube negra

tapara repentinamente el sol.

Oh, qué dolor, qué dolor, qué dolor...

Ella, ahora está triunfando,

y hasta en el Paseo de la Fama,

tiene una estrella y su palma grabada.

Todo eso, para  ella, sería importante,

era su carrera, fructíferamente  lograda;

pero para mí, eso,  muy poco importaba.

Pues yo, pues yo, pues yo...

con verla cada día, ya me conformaría,

Y poder decirle :hola mi amor. Buenos días.

Eso, eso, eso, solo eso.

Eso es lo único que yo le exigiría:

que respondiera a mi saludo

mostrándome su alegría.

Pero qué pena, qué pena, qué pena.

y qué gran desilusión,

que la chica de mis sueños,

la dueña de mi corazón,

por culpa de un semáforo en rojo

no me prestara atención.

Pero me quedo con sus rubios cabellos,

me quedo con su sonrisa de perlas,

me quedo con su maravilloso cielo,

me quedo con lo agradecido

 de haberla sentido de mí tan cerca.

Hasta intenté comprar un autógrafo

 en un ataque de lura;

pero no lo conseguí.

Desde entonces, siento que algo me falta:

Pero una voz interior me dice:

Manuel, tranquilo, sé fuerte, aguanta,

que ya otra ocasión tendrás...

Que hoy el mundo, no se acaba.

Mmmmmmhh... Mmmmmmhh...





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