miércoles, 26 de noviembre de 2025

La joven que contempla el horizonte

 





La joven

 que contempla el horizonte




Encaramada en lo alto del acantilado,

observando el mar,

viendo una puesta de sol,

magnífica, brillante, espectacular,

permanece ella,

mirando al horizonte,

quizá buscando un barco que nunca llega.

Pues los barcos pasan,

pasa, pasan, pasan, pasan...

todos ante ella pasan,

Y ninguno se fija en ella,

como en la vida real

 a algunas mujeres pasa,

por muy guapas que se pongan 

y parezcan que son muñecas de porcelana.

Ese, ese, ese, ese, ese, es el problema,

que la porcelana es muy cara ,

y si la dejas caer... estallan.

Si tu carta de presentación

es solo tú formidable físico,

espera, espera, espera, espera...

 aguanta, aguanta, aguanta, aguanta...

Tú sigue aguantando,

pero no olvides que los años van pasando

y te puede pasar como a las dulces uvas

que con el tiempo se vuelven pasas.

Pero hoy miras al horizonte,

e intentas descubrir su cielo,

y del cielo estoy bajando yo

para ser tu hombre y también

 tu apoyo y tu consuelo.

Yo te construiré una casa

al borde del impresionante acantilado

para  que cuando tengas tiempo sigas,

sigas, sigas, sigas, sigas, sigas...

Sigas observando el horizonte si ello te gusta.

Yo te observaré a ti,

que ere mi cielo, mi amor, mi vida, mi consuelo.

Y te diré mil veces seguidas que te quiero.

Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero...

Te lo diré tantas veces,

 como tantos otros nunca te dijeron,

quizá ante el temor inmenso

de  que tu fina porcelana se rompiese,

y entonces eso, eso, eso, eso, eso...

 ya no tuviese ningún arreglo,

cuando yo me hubiese conformado

con un trocito tuyo, aunque fuese pequeño.

Sigue e oteando el horizonte

yo por eso no me quejo,

porque cada día sale el sol

y para mí es un sol nuevo;

pese a que yo cada día me vuelva

mas viejo y a la vez ... más sincero.

Mmmmmmmhhhh... Mmmmmmhhhh...

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