domingo, 23 de noviembre de 2025

EL curtido cowboy

 



El curtido cowboy




Me gustan los hombres curtidos

 que fueron azotados por el viento,

que fueron curtidos por el sol del desierto.

A un hombre así busco,

 a un hombre  así, lo sueño.

Y ahí lo veo que llega

 a paso lento,

pues llega fatigado,

con la silla de su caballo a cuestas.

Quizá su caballo murió agotado

al cruzar el desierto,

o fue mordido por una cascabel.

Lo cierto es que aquí llega,

lo cierto es que llega él.

Desde mi ventana le hago señas

y le pido que suba;

Sube,  sube, apuesto forastero,

que yo le tengo preparada una bañera

 con agua limpia y perfumada

 con pétalos de rosas de mi jardín;

Para que cuando de ella salga

me diga que me quiere,

que me quiere solo a mí. 

Yo le rasuraré la barba

y recortaré sus cabellos dorados

requemados por el sol,

y entonces, lo pasearé por toda la ciudad,

como si fuera un trofeo;

pues los hombres por el sol curtidos

ya están al borde de la extinción.

Pero lo que siempre perdurará,

es la mujer que espera al  hombre que soñó.

Y ese hombre, es un cowboy,

al que una cascabel del desierto

a su caballo mordió.

Pero él es un cowboy fuerte,

y también cariñoso.

Ese cowboy,  eres tú...

Eres tú...

Eres tú...

Tú eres ese forastero,

tú eres al cowboy que yo más quiero...

Ummmmh... Ummmmmmh...



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