¡Qué mala que es la envidia!
¡Qué mala es la envidia!
aunque la envidia sea sana,
la que se acuesta por la noche
y se levanta por la mañana.
Lo mejor de ti les fastidia,
porque siguen copiando a las ranas
Croac, croac, croac, croac, croac...
¡Qué bonito verdad!
Si no quieres discutir
croar todos igual.
Nunca dos pájaros serán iguales
y las personas tampoco,
por más que sean azotados
por vendavales,
tanto a la montaña,
como a la orgullosa palmera;
los dos sufren vendavales
pero aguantan de diferente manera.
Lo único que pueden copiar
son sus lastimeras quejas.
Uuuuuuuufff.... Uuuuuuuufff...
Unas palabras bonitas
las puede decir cualquiera,
pero a unos se les tienen en cuenta
como si por decirlas seas ya una fiera.
Qué fea y horrible es esta fiera,
Gruuuuuugggg... Gruuuuugggg...
Un león que cuando quiere se desmelena.
¡Pero qué mono! ¡Pero qué mona!
confundir una verde pera
con una manzana roja.
A partir de ahora, en vez de banjo,
utilizaré el lujoso piano,
para así poder decir
que se me olvidaron las llaves del Ferrari
encima de su tapa defino ébano.
Cambiaré mi flautín,
cual canto del guerrero gallo,
por un distinguido violín.
y mi destartalada guitarra
por la señorial arpa.
Así, todos tocaremos en la misma orquesta.
¡Y una mierda pinchada en un palo!
Sí guana, sí guana, sí guana...
Yo haré, lo que a usted le venga en gana.
Yo soy distinto, y siempre lo seré.
Cabalgo en sueños y vuelo andando,
aunque de vosotros me quede mirando,
y sepa separar lo bueno de lo malo.
Yo me quedo como estoy:
Pobre, viejo, feo, y conformado,
porque de esta maldita vida
ya estoy desengañado.
La vida un continuo lamento
y la muerte... La muerte ya...
Un auténtico y descomunal fracaso.
Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja...
Ahora se están riendo de la sombra
de un simpático payaso.
Croac, croac, croac, croac, croac...
todas las ranas croan igual,
igual, igual igual, igual igual...
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