miércoles, 12 de noviembre de 2025

Reflexiones en un día nublado

 






Reflexiones en un día nublado







¡Ayyyy... Cuánto dolor!

¡Ayyyy... Que tristeza más negra!

Es vivir con la porfía

de saber que mi alegría

eran sapos y culebras.

Y toditas  me las tragué

sin apenas darme cuenta,

porque en las ciencias del saber

hay verdaderas maestras, 

que compran las voluntades

con una falsa moneda.

Que para  nada te sirve

si vas  apagar con ella.

¡Ayyyy... qué dolor ...!

Y qué tristeza  más negra!

por darle   tu corazón,

a una bruja, a una fiera.

La cual tiene un apetito

que supera  al de cualquiera

Todo en ella es  "Necesito"  Necesito" "Necesito"

Pero necesita tanto

que llega hasta el infinito.

A ella tan solo  le vasta

 decir que  eres su amiguito.

¡Pero venga...! ¡ Dame pasta!

que si no  mi mundo se acaba;

pero no este domingo,

ni siquiera pasado mañana.

¡Noooooooo...!

 ¡Corrreeeee...!
 
¡Date prisaaaaa...!

¡Qué mi mundo, se acabaaaa...¡

¡Pero a  primera hora de la mañanaaaa¡

Así como tú eres Dios,

le buscas su salvación.

Eso sí, con dinero a montón!

¡Que cuando cobre te lo devolveré!

Pero  no dijo la hora,

 ni el día, ni en que año, ni en qué mes.

ella simplemente dijo:

que cuando cobre te lo devolveré.

Aún la estoy esperando.

Si me llama, no es para decirme cuando;

Si no para  decirme otra vez,

que su mundo se está terminando.

Esos pasos los conozco,

pues son pasos que ya he dado,

mas como gracia,  ¡ya vale!

pues  te ríes del payaso.

Y del amor al odio,

¡Mira... solo hay un paso!

¡Esssssssteeeeee...!

En un principio

me arrimé a ti,

no porque tuvieras

algo extraordinario:

maravilloso, mágico,

Muy al contrario,

eras del montón,

una hoja más de un álamo,

como una hoja cualquiera

del presente calendario.

Me acerqué a ti,

porque yo

 era un pajarillo

solitario.

Necesitaba  calor

quizá un abrazo

una sonrisa,

me era necesario.

pero aquello,

me salió caro,

pues tus deseos

se cumplían

sin nada a cambio.

Alguien podría decir

que me engañaron;

pero les debo corregir:

sabía que era engaño.

Porque para ver eso

no hacía falta ser sabio.

Que  era un coche sin frenos

en una cuesta abajo..

Todo lo dejé pasar

y dieron por el saco.

Pues ella, cual cosaco,

miente un rato largo.

¿Cómo... quién... cuándo...? 

Que está lloviendo

ah, sólo creía estaba nublado.

Jo-jo-jo-jo-jo...

no son los truenos,

es su estómago.

Mmmmmhhh... Mmmmmhhh


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