Reflexiones en un día nublado

¡Ayyyy... Cuánto dolor!
¡Ayyyy... Que tristeza más negra!
Es vivir con la porfía
de saber que mi alegría
eran sapos y culebras.
Y toditas me las tragué
sin apenas darme cuenta,
porque en las ciencias del saber
hay verdaderas maestras,
que compran las voluntades
con una falsa moneda.
Que para nada te sirve
si vas apagar con ella.
¡Ayyyy... qué dolor ...!
Y qué tristeza más negra!
por darle tu corazón,
a una bruja, a una fiera.
La cual tiene un apetito
que supera al de cualquiera
Todo en ella es "Necesito" Necesito" "Necesito"
Pero necesita tanto
que llega hasta el infinito.
A ella tan solo le vasta
decir que eres su amiguito.
¡Pero venga...! ¡ Dame pasta!
que si no mi mundo se acaba;
pero no este domingo,
ni siquiera pasado mañana.
¡Noooooooo...!
¡Corrreeeee...!
¡Date prisaaaaa...!
¡Qué mi mundo, se acabaaaa...¡
¡Pero a primera hora de la mañanaaaa¡
Así como tú eres Dios,
le buscas su salvación.
Eso sí, con dinero a montón!
¡Que cuando cobre te lo devolveré!
Pero no dijo la hora,
ni el día, ni en que año, ni en qué mes.
ella simplemente dijo:
que cuando cobre te lo devolveré.
Aún la estoy esperando.
Si me llama, no es para decirme cuando;
Si no para decirme otra vez,
que su mundo se está terminando.
Esos pasos los conozco,
pues son pasos que ya he dado,
mas como gracia, ¡ya vale!
pues te ríes del payaso.
Y del amor al odio,
¡Mira... solo hay un paso!
¡Esssssssteeeeee...!
En un principio
me arrimé a ti,
no porque tuvieras
algo extraordinario:
maravilloso, mágico,
Muy al contrario,
eras del montón,
una hoja más de un álamo,
como una hoja cualquiera
del presente calendario.
Me acerqué a ti,
porque yo
era un pajarillo
solitario.
Necesitaba calor
quizá un abrazo
una sonrisa,
me era necesario.
pero aquello,
me salió caro,
pues tus deseos
se cumplían
sin nada a cambio.
Alguien podría decir
que me engañaron;
pero les debo corregir:
sabía que era engaño.
Porque para ver eso
no hacía falta ser sabio.
Que era un coche sin frenos
en una cuesta abajo..
Todo lo dejé pasar
y dieron por el saco.
Pues ella, cual cosaco,
miente un rato largo.
¿Cómo... quién... cuándo...?
Que está lloviendo
ah, sólo creía estaba nublado.
Jo-jo-jo-jo-jo...
no son los truenos,
es su estómago.
Mmmmmhhh... Mmmmmhhh
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