La reina de la cofradía
Una muchacha muy fea,
cuando miraba al espejo,
decía que guapa que soy
y que bello es mi reflejo.
Nadie a mí podría igualarme
en belleza y simpatía,
porque además, soy adorable,
y cuántas muchachas quisieran
poseer esta belleza mía.
Porque qué bella que soy...
Tan bella que soy la reina.
Mi palacio es mi cabaña,
mi reino toda mi huerta,
donde hortalizas y frutas
se hacen la competencia.
Dicen que soy como un grillo
por comerme todo verde,
pero ven, que te voy a cocinar
para ver si así tú aprendes.
Primero pon la cazuela,
después le picas la col,
y cuando el agua esté hirviendo,
vinagre sal y aceite de girasol.
Ves que fácil se prepara
cuando haces un hortal,
luego pones los cubiertos
las servilletas y el pan
y solo hace falta tener hambre
para ese día comer y cenar.
Luego te marchas al baile,
que siempre es baile real,
para lavar lo manchado
y luego ponlo a secar.
A continuación coloco la corona
fabricada con papel de aluminio,
los guisantes, son las esmeraldas,
las habas y el maíz el oro,
y así, de ese sencillo modo,
corono reina todos días,
pues tengo un inagotable tesoro.
ante la adversidad, reírme
igual que una loca lo haría.
Si tu también quieres ser reina
apúntate a esta graciosa cofradía,
con ella le pararás los pies
a esa que tanto, tanto y tanto,
cada día se lo creía.
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