Mil veces pido perdón
Mmmmmmmh...Mmmmmmh...
A veces los bellos poemas
te hacen derramar lágrimas,
porque sus bellas palabras
son como certeras flechas
que se clavan en tu alma.
Oooooh, oooooh, oooooh...
Alguna también en el corazón,
cuando la flecha es sentida
cuando la flecha es de amor.
Ay, si esas bellas palabras
se pudieran reciclar,
para restaurar el dañó
que ellas pudieron causar.
Yo, yo, yo, yo, yo... yo lo haría,
sí, ahora estoy seguro de ello,
porque yo te estoy cantando;
pero tú estas muy lejos,
y si estás lejos, es obvió,
que a mi lado no te tengo,
ni en mis brazos ni en mi lecho.
Por eso yo me pregunto:
de cuál fue nuestro argumento,
para que de mí te fueras
sin poner yo ningún remedio.
Es lo que tiene el alcohol,
que se dicen cosas sin sentido,
y luego se pasan sus efectos y dices:
¿Pero qué he hecho yo?
dónde mi amor se ha ido,
porque busco y no la encuentro
y es que de mi, ya se ha ido.
Ahora, en esta soledad de relámpagos,
pese a que el cielo esté limpio,
hoy me he propuesto buscarte
porque en realidad, te necesito.
Ahora yo le culpo al mundo
y a todos sueños proscritos,
que de la fe de trotamundos
es poco lo que se ha escrito.
A veces, el alcohol coloca una venda
que te impide la visión,
pero una vez que te la quitas
ves todo con fina precisión.
La botella mandé al río,
busco el mar de la ilusión,
pues yo quiero estar contigo,
pues a ti, es a quien amo yo.
Uoh, uoh, uoh, uoh, uoh ,uoh, uoh...
Te echo en falta buena amiga,
ya sé que cometí un grave error;
pero sé que sabrás perdonarme,
porque tú fuiste mi primero
y también mi único amor.
Deseo el calor de tu cuerpo
no el que ofrece el alcohol;
pues luego se dicen cosas
que no sabes quien las nombró.
Por eso querida amiga mía,
Mil veces pido perdón.
Perdón, perdón, perdón perdón...