martes, 2 de diciembre de 2025

Reflexiones mirando al mar

 




Reflexiones 

mirando al mar





Uuuuuuuuuuh...Uuuuuuuh...

Uah, uah uah, uah uah,uah, uah uah...

El tiempo para mí pasa lento

cuando buscas al hombre

 que no está a tu lado.

No está, no está, no está no está...

Y yo, y yo, y yo, y yo...

quiero a mi hombre junto a mí.

Las noches  son largas y frías,

me falta el calor de su cuerpo.

Pero él,  ahora, está muy lejos.

Quizá incluso sumergido

 a treinta, o incluso más  metros,

pues es soldador de precisión

y se encuentre soldando

grandes  tubos kilométricos;

bajo las aguas del océano extenso.

Por eso, a través de los cristales

miro al mar, y lo veo venir corriendo;

pero eso, es un espejismo más

 fruto de mi amor inmenso.

Qué rápido pasa todo

para el que a nada da mérito;

sin embargo, para  aquello que se quiere

todo transcurre muy lento. 

Muy lento, muy lento, muy lento...

Las plumas son muy ligeras,

los pesares, ¡qué gran peso!

Nadie podrá imaginar

 lo que por mi hombre estoy sintiendo.

Mmmmmmh... Mmmmmh...

Un corazón que se exalta

por algo que ni yo entiendo;

mas son razones del alma

que se funden con los vientos.

Quizás van hasta mi hombre

para insuflarle mi aliento;

qué salga con bien a la superficie

Y pueda contemplar el cielo,

Un cielo que compartimos

cuando él llega hasta el puerto.

Soldar debajo del mar

ya ha causado muchos muertos,

Por eso es mi malestar 

por eso tanto me molesto.

En todo esto hay un culpable,

que es el maldito dinero,

el que se necesita para casarse,

pese a que yo el ajuar, 

ya hace años que lo tengo.

De niña a mí  me educaron

y me enseñaron ha hacerlo,

a bordar las mantelerías

y todo de tela o  fieltro.

Ya lo único que me falta es rezar

y todo los días yo rezo,

a la virgen de la mar,

y al cristo del marinero;

Para que salgan con bien

todo los proyectos nuestros.

mmmmmmh...Mmmmmmh...

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