domingo, 28 de diciembre de 2025

Una puerta sideral

 






Una puerta sideral



Ooooh, ooooh, ooooh, ooooh, ooooh, ooooh...

Todos, todos, todos, todos, todos, todos...

Todos absolutamente todos ,

estamos buscando la puerta,

la puerta  grande, la iluminada, la perfecta.

Desde que tenemos uso de razón

la andamos buscando. Es un enigma

un misterio, un tesoro oculto,

que no sabemos si está por arriba o por abajo,

porque el mundo da vueltas,

 y es fácil equivocarnos.

Ooooh ,ooooh, ooooh, ooooh,ooooh...

Pensamos que es una puerta  formidable

 ancha y con gran luminosidad,

sin embargo nadie la encuentra,

porque debe ser difícil de encontrar.

Ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay, ay...  Qué pena,

qué pena, qué pena, pasar por esta vida

 buscando a una misteriosa puerta.

Dónde, dónde, dónde, dónde, dónde...

dónde estará esa dichosa puerta,

que muchos dicen que es colosal

pero que nunca la encuentran.

¿Será aquella?

Oh, qué maravilla. Si, sí, sí, sí...

Ya la veo,  ya la veo, ya la veo. 

Sí, sí, sí sí, sí, sí sí, sí sí...

No hay duda, la puerta es aquella.

 Aquella, aquella aquella, aquella,

la que irradia tal fulgor que llega hasta las estrellas.

Qué bella, qué bella, qué bella, qué bella...

Es  una verdadera maravilla de la naturaleza.

Esta es la puerta celestial

por la que todo el mundo entrará.

Yo ya me estoy aproximando.

Pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero...

Pero espera, que yo todavía no quiero entrar

que quedarme en este lado lo prefiero.

Porque si me arriesgo a entrar,

 cabe la posibilidad 

de que sea para siempre jamás,

y eso creo que es mucho tiempo ¿no creéis?

Y además presiento que, 

por darme la alegría yo,

lo que aquí dejo sufrirán un montón.

Bueno, decidido, lo mejor es que me quede 

que me quede un tiempo aquí,

porque si me quedo, es señal viva

de que  estoy muy vivito aquí.

Oooooh, ooooh, ooooh, ooooh, ooooh, ooooh...

 y si atravieso esa puerta, esa puerta que es colosal

mi familia y mis amigos llorarán

 y llorar es una cosa muy triste  ¿no es verdad?

Qué no, qué no, qué no, qué no, qué no...

Que he decidido no entrar,

que quiero vivir aquí unos añitos,

unos pocos añitos más,

realmente eso es muy poco

cuando hablamos de un tiempo que es sideral.

No, no, no, no, no, no, no, no, no...

de no salir nunca más


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